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Políticas de seguridad
Violencia, torturas y muerte

La policía bonaerense protagoniza gran cantidad de hechos de torturas, ejecuciones y muertes, generados por acción u omisión. Éstos, no son hechos aislados sino problemas estructurales.
Además, habitualmente estos casos quedan impunes en virtud de la decisión institucional de fiscales y jueces de no investigarlos.

En muchos de estos casos aparecen patrones comunes que dan cuenta de la connivencia en el accionar de fiscales y policías o como mínimo de un desempeño negligente, por ejemplo:

  • Un médico de policía realiza la primera autopsia y omite corroborar diversas lesiones, dictaminando “suicidios” u omitiendo elementos.
  • Hay alteración de la escena del crimen y adulteración o robo de elementos de prueba.
  • No se investigan las omisiones funcionales o el incumplimiento de los deberes de funcionario público. Pareciera que no se registra el deber de cuidado que posee la policía sobre la persona detenida a su cargo.
  • Las diligencias en el marco de la investigación penal son en principio llevadas a cabo por agentes de la misma fuerza policial.
  • Los fiscales intervinientes no actúan conforme lo establece la normativa vigente para estos casos.
  • Existe un notorio desinterés fiscal en indagar hechos dudosos, por ejemplo suicidios materialmente imposibles de consumarse.
  • No se vislumbra la existencia de protocolos de actuación-investigación ante los casos de muertes o ejecuciones policiales.
  • Se perciben importantes déficits de capacitación y formación en temas de torturas y muertes bajo custodia así como también de los Tratados Internacionales de jerarquía constitucional.