La Guerra de Malvinas

Otros documentos

Discurso realizado el 29 de Marzo en el Teatro Argentino de La Plata

A 31 años del Golpe y 25 años de Malvinas

Han tratado durante todos estos años sostener un muro que separe, que distancie, que excluya, a la guerra de Malvinas como parte de la dictadura Militar.

Intentando justificar con los argumentos mas inexplicables que la decisión tomada por quienes no respetaron la soberanía popular, apropiándose de un mandato que el pueblo no les otorgó, había sido la correcta.

Se habían apropiado nuevamente de algo que no les correspondía, una causa nacional y popular como lo es Malvinas.

Los referentes políticos de entonces asintieron y se sumaron al discurso oficial de la dictadura militar contribuyendo a esta idea.

Alfonsín decía:

"Este hecho militar tiene el respaldo de todo el país.  Es una reivindicación histórica que tiene el asentimiento y la unanimidad de los argentinos".
 
Por otra parte Menem argumentaba:

"Las Fuerzas Armadas se hicieron eco del clamor popular y siguieron los lineamientos del reclamo: recuperar las islas e izar el pabellón celeste y blanco".

En un Comunicado de la CGT. Se planteaba que "El movimiento obrero argentino, representado por la CGT, acompañará este hecho histórico declarando el día 2 de abril como de Júbilo Nacional".

Pocos días antes del 2 de abril se producían las movilizaciones populares, recuerdo aquel 30 de Marzo de 1982, estaba junto a un grupo de soldados viejos en un campo de entrenamiento del Ejercito con la incorporada clase 63. Se nos ordena prepararnos en forma urgente para regresar al Regimiento, allí los oficiales nos informan que estaríamos acuartelados por que “existía la posibilidad de tener que reprimir”.

¿Qué nos pasó?

Toda sociedad que pasó por una guerra tiene que desandar sus propias prioridades para poder pensar libremente, para superar sus heridas profundas y sanar colectivamente.

Es necesario hacer un ejercicio y poner cada cosa en su lugar, revisar ese pasado para construir un mejor fututo, poner a los dictadores y asesinos en la cárcel y a los responsables de la derrota, también.

Y me pregunto mil veces, Que nos Paso ?

Mi maestra me enseño, en la escuela pública, que Las Malvinas son Argentinas, a ellos les enseñaron en la Escuela de las Américas y así sucedieron las cosas.

Los ex soldados conscriptos fuimos testigos de las aberraciones cometidas por oficiales y suboficiales de las FF.AA, a través de los testimonios de los que sufrieron en carne propia, la tortura física, psicológica, los estaqueamientos y la traición.

Fuimos testigos de la impericia, la irresponsabilidad y la cobardía por parte de quienes nos conducían.

La matriz no pudieron dejarla, la llevaron en su mochila, en su cabeza. Torturar, ocultar, desaparecer, asesinar, mentir, buscar al enemigo fronteras adentro y ser aliado de las peores doctrinas fronteras afuera.

Durante la Dictadura 129 soldados conscriptos que cumplían con la ley del servicio militar obligatorio fueron desaparecidos

Nos quisieron imponer un pacto de silencio, el que a “ellos” le enseñaron.

Intentaron durante todos estos largos años contar otra historia, la que “ellos” denominaron “La Verdadera Historia”.

Condicionaron la democracia con nuestra causa, la de “ellos”, su causa, las leyes de obediencia debida y punto final.

Le mintieron a los familiares, nunca hicieron una autocrítica, y se ocultaron  bajo el manto de neblina que persistió en estos largos años.

Toda nuestra historia, la que comenzamos a forjar apenas regresamos desde nuestro querido CECIM LA PLATA, es fruto de un largo camino poblado de amenazas verdaderas, de agresiones certeras, de olvidos tangibles, de silencios estruendosos, pero también de una memoria inclaudicable, de una identidad férrea y la convicción distintiva de que sabemos y reafirmamos que los que fuimos colimbas nada teníamos que ver con los uniformes militares que estuvieron manchados de sangre compatriota salida de las mesas de torturas o de la ignominia de los secuestros de niños.

La convicción distintiva de que nuestra humilde presencia también fue símbolo de la lucha popular que permitió y permite recuperar las instituciones de la Democracia.

Y que, aún hoy, tenemos que andar explicando cómo sobrevivimos a pesar de tanta pretensión de olvido, de tanto silenciamiento, de tanta puerta trasera por donde nos hicieron entrar.

Porque, a 25 años, más que decir algo es imprescindible volver a sentir el derecho pleno a pensar que la historia que nos tocó vivir, no fue en vano.

Que el dolor no fue ni es en vano. Que el recuerdo no debe ser sólo pesadilla. Que la memoria no debe ser convocada sólo una vez o dos al año. Que nuestros compañeros no murieron en vano o por la sola explicación de la acción “irracional” de borrachines con poder discrecional.

Quizás sea éste el momento de comenzar a discutir los diferentes roles asumidos, los aportes de cada institución, qué hicieron los referentes políticos, qué los gremios, qué los medios, qué las familias… pero sin lugar a dudas, esto es un proceso de mucha intervención subjetiva, de tiempos diferentes y de espacios de maduración desiguales.

Basta decir que el tema Malvinas no debe estar apartado de una intervención solidaria y colectiva sobre la historia reciente de los procesos sociales.

Todo Estado tiene una responsabilidad con sus decisiones. Aún con aquellas que haya tomado otra administración. Y frente a esta verdad histórica, ¿qué han hecho los diferentes gobiernos nacionales al respecto de las consecuencias de la guerra de Malvinas?.

En primer lugar al regreso, durante la dictadura, han tratado de ocultar las voces de sus protagonistas silenciosos Ocultar las voces de los protagonistas, al principio amparados en las consignas tardías e inútiles de los intereses supremos de la defensa nacional.

A esta época podemos llamarla de la pretensión de Silencio o directamente de Censura y Amenazas.

Se ocultó las voces de los protagonistas, luego, justificándose en el “peligro” de que las instituciones militares se ofendieran y retomaran acciones que ya habían sido vaciadas por cualquier apoyo que en el pasado hubieran tenido, es decir Intereses económicos o algún Gobierno extranjero hegemonizante a nivel mundial, por mencionar sólo a un par de ejemplos, o en otras palabras, por la suprema necesidad de la “Pacificación Nacional”.

A este otro tiempo podemos llamarlo de Desmalvinización, es decir desalentar todas aquellas ideas y acciones que hicieran recordar una causa que podía superar los intereses sectoriales y aportar un Destino de unidad política, de soberanía territorial y del comienzo de una regionalidad que trascendiera las fronteras artificiales y culturales con que se fragmentaron los sueños de nuestros próceres fundacionales.

Más tarde, se siguió ocultando aquellas voces, amparados por la inutilidad de una gestión que hizo todo por perder la oportunidad de ejercer la soberanía política de una Nación, se siguió ocultando aquellas voces porque eran ellas las que podían demostrar con su propia historia, con su misma acción, que el principio de defensa de la soberanía política, la independencia económica y la construcción de un futuro autónomo no iba bien de la mano de la enajenación de todos los recursos naturales y culturales de nuestro Pueblo.

Y ahí fueron YPF, Aerolíneas, el gas, el agua, los ferrocarriles, etc etc, y así se desmantelaron los proyectos de investigación y producción de material propio, y se usaron las excusas más oportunistas para vender las joyas de la abuela. El Menemato fue la época de la Entrega y la Vergüenza.

Y todavía en acciones del presente se nos pone como condición el que unifiquemos todas nuestras historias para otorgarnos la oportunidad de escucharnos en algunos despachos. Como si en todos estos años nos hubieran tratado de intervenir de cualquier forma, intervenirnos desde los “servicios” que nos acompañaban en las primeras reuniones, solo basta revisar los archivos de la DIPBA, pasando por todos los intentos de “mostrarnos” como adeptos a cualquier política, hasta las múltiples acciones de disgregación, agregación y usurpación de nuestros derechos con que han poblado las leyes que supimos conseguir los ex soldados conscriptos, metiendo adentro de una cámara séptica a colimbas, militares, torturadores y cobardes.

Tenemos la responsabilidad de ponerle nombre y apellido a las denuncias genéricas de tortura, abuso, traición, cobardía, con que hemos poblado nuestros discursos hasta hoy.

Creo que tenemos que asumirla y estoy seguro que puedo responder por todos los compañeros. Y no es una confianza idiota o fundacional. Es la confianza que me dan las acciones colectivas que hemos protagonizado en estos 25 años.

Hoy por la tarde, estaremos presentando junto con los compañeros Ex combatientes de Corrientes un trabajo con testimonios de soldados que sufrieron en carne propia la tortura en Malvinas, para luego ser presentado ante la justicia federal para que investigue como crímenes que son imprescriptibles y se condene a los responsables.

No hemos sido nosotros los que demandamos el rótulo de “héroes de Malvinas” mientras extorsionábamos a los gobiernos democráticos por Obediencias Debidas y Puntos Finales, leyes que nada tenían que ver con Malvinas… no hemos sido nosotros los que negamos lo que los propios ingleses confesaron, los fusilamientos de guerra, los actos de cobardia.. no hemos sido nosotros los que, indultados y seguimos cobrando cuanto beneficio esté al alcance de la rapiña personal o los privilegios del poder en las sombras del arresto domiciliario.

Las FFAA como institución y algunos de sus Comandantes en Jefe, decidieron no aceptar ningún proceso de autocrítica pública respecto de Malvinas. Y se ampararon en que no podían discutir esto con los soldados porque respetaban el dolor y la juventud de aquella época.

¿Porqué hubo y hay autocríticas públicas sobre los hechos del Terrorismo de Estado y no sobre Malvinas? Creemos, humildemente, porque fue en Malvinas en donde la razón de ser de unas Fuerzas Armadas de la Nación se puso en crisis.

Por supuesto que muchos cuadros superiores y subalternos de todas las Fuerzas nos piden que no los generalicemos en nuestros análisis.

Cada uno de nosotros sabe qué y cómo hizo las cosas en la guerra y estamos dispuestos a nombrar los comportamientos heroicos y ajustados a los cargos y las funciones, así como lo estamos para denunciar a los que no.

Sólo pedimos un proceso público de verdadero análisis institucional y una profunda autocrítica en donde al menos se diga que en Malvinas perdimos… y porqué perdimos. Y que esto lo hagan las propias Fuerzas.

Pero también les pedimos a las demás organizaciones sociales, populares, políticas, que entre todos realicemos los aportes para construir la memoria colectiva de Malvinas.

Que los ex soldados no somos lo mismo que Galtieri, que rememorar el 2 de abril no es justificar la Dictadura, que hablar de causa nacional anticolonialista no es ser nazis, que reivindicar a todos los que dieron su sangre por la Patria no nos hace cómplices de una decisión irracional.

Esperamos y deseamos que los organismos de Derechos Humanos incorporen la discusión y trabajo de producción a Malvinas y de toda la posguerra, que las condecoraciones, los homenajes y los estímulos no sean nuevamente un premio por algún alineamiento del presente.

Creemos que en este presente en el que se habla de malvinizar algunas causas, también se debería malvinizar el debate por Malvinas. Que no es hablar de 11718 Km cuadrados de roca y turba, sino preguntarnos por el petróleo que nos falta, por la proyección antártica que nos disputan, por los recursos marítimos de los que estamos excluidos. Malvinizar Malvinas es hablar de integridad territorial, de soberanía social y política, de destino nacional autónomo, de alianzas estratégicas… es decir es hablar sobre las cosas que nos faltan o de las que estamos en proceso de recuperar… es decir, hablar de Malvinas, es hablar del Futuro.

Confiamos que en este proceso, podremos construir las respuestas, las acciones y los instrumentos como para que cuando se cumplan 30 años no tengamos que hacernos cargo de conceder perdones sino disfrutar de ser ciudadanos plenos recuperando el derecho al futuro, es decir la construcción de la felicidad del Pueblo por el que nuestros compañeros cayeron, muchos de ellos sin siquiera saberlo.

Muchas gracias

Ernesto Alonso

Volver a Recursos: La Guerra de Malvinas