Producciones 2002- 2010
Jóvenes y Memoria
por Sandra Raggio

"En Los Cardales, la dictadura es como un agujero negro, no existió, no existe. En la escuela, pasamos del peronismo a la actualidad, y si le preguntás a la gente del pueblo, te dice siempre: "¿Acá? Acá no pasó nada". Alumno de EMN°1 de Los Cardales.

Cualquier acción que promueva el tratamiento de la última dictadura militar, en la escuela encuentra sus límites en las resistencias que, para sorpresa de algunos, aún suscita su abordaje. Como bien advierte el alumno de Los Cardales, no sólo es una cuestión de la escuela. Los procesos de elaboración social del pasado están atravesados por conflictos y pugnas en torno a los sentidos que se les asigna en el presente, en relación con los posibles horizontes de expectativas de la sociedad. Por otro lado, el sistema educativo poco ha reflexionado acerca de las responsabilidades que le caben como dispositivo de legitimación y disciplinamiento del régimen autoritario implantado, como así también de las marcas que él mismo ha dejado en sus prácticas y concepciones. La resistencia a tratar el tema por parte de algunos miembros del sistema educativo expresa en parte la renuencia a pensar estos aspectos de la institución, en tanto implica, irremediablemente, pensarse a sí mismos. Sin embargo, sin esta autorreflexión, todo lo que se haga correrá el riesgo de transformarse en esa memoria literal de la que habla Todorov, que nada dice acerca del presente y el futuro, sino todo lo contrario: que encierra al presente en el pasado.
El riesgo es mayor cuando se trata de ámbitos oficiales. El atajo que ofrece un "relato oficial" sobre la historia puede resultar atractivo tanto para los que quieren romper el tabú como para tranquilizar a los adscriptos al "de eso no se habla". Al establecer de arriba hacia abajo una única relación posible entre el ayer y el hoy se despoja al pasado de sus tensiones. Es que el conflicto no sólo expresa la pugna sino también la pluralidad y diversidad de la sociedad para producir significados sobre sus experiencias históricas. ¿Cómo intervenir, entonces?
El diseño del programa "Jóvenes y memoria. Recordamos para el futuro", lanzado en el 2002 por la Comisión por la Memoria de la provincia de Buenos Aires para las escuelas polimodales, es una propuesta que intenta intervenir sin eludir estas reflexiones.

En torno al eje "Autoritarismo y democracia", proponemos el abordaje del pasado reciente en la escuela a partir de una premisa básica: que sean los alumnos los que se apropien significativamente de las experiencias pasadas. A partir de la elección de un tema o pregunta sobre la historia de su comunidad o localidad, diversos equipos de alumnos y docentes inician una investigación mediante entrevistas a protagonistas, consultas de archivo y con la producción de un relato donde exponen sus conclusiones. El soporte es también una elección: un video, un mural, una obra de teatro, una intervención urbana, una muestra fotográfica, un CD multimedia, una página web, una revista, un libro, un programa de radio, etcétera.

El programa plantea dos desafíos: uno pedagógico, que refiere a innovar la enseñanza de las ciencias sociales y de la historia en particular; y otro político: sumar a las nuevas generaciones en el proceso de elaboración del pasado común y por tanto a la construcción de ciudadanía identidades colectivas.

Lejos de ocluirse, el carácter controversial, conflictivo e inacabado del proceso de elaboración del pasado -que se expresa en los "agujeros negros", en los silencios, en las diferentes versiones e interpretaciones sobre los hechos potencia las motivaciones de los alumnos, produce una genuina curiosidad por conocer y comprender, y los incorpora como un actor más dentro del proceso de elaboración del pasado; pues ellos, finalmente, construirán un relato que, aun tramado con palabras o silencios de otros, será dicho con voz propia.

Por otro lado, la dimensión microhistórica de las investigaciones les permite una mirada menos opaca, menos abstracta y a la vez menos esquemática y estereotipada que la que logran aprender en los textos escolares y otras narraciones disponibles.

La experiencia a la que abre paso el programa provoca un trabajo sobre la subjetividad de los participantes, e impacta tanto en las formas de percibir el presente –en tanto lo inscribe en una continuidad temporal más densa, ensanchando los márgenes de la vivencia personal– como en los modos de pensarse y actuar individual y colectivamente. Resulta difícil evaluar estos aspectos y la profundidad del impacto; no obstante, tanto en las investigaciones como en los relatos sobre la experiencia realizados por alumnos, alumnas y docentes, estas cuestiones se expresan una y otra vez.

La experiencia los excede, ya que tanto la institución escolar como la comunidad se ven interpeladas, en una doble dimensión, como territorios de memoria y como actores históricos. Las preguntas de los jóvenes provocan un trabajo colectivo sobre la memoria, expresado en la creación de espacios de habla y escucha antes obliterados, a la vez que inscriben la historia local en la historia nacional.

Finalmente, en la cesión de la autoría del relato a los jóvenes -ahora portadores de la palabra- la relación intergeneracional se invierte; y quienes son tantas veces pensados como receptores para escuchar y aprender, ahora hablan y también enseñan.