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Materiales
Las declaraciones de médicos forenses

La Nación | Fecha de publicación: 04.03.1999, sección Política

En La Plata, surgen indicios sobre los "vuelos de la muerte"

Autor: Martín Carrasco Quintana

LA PLATA.- En el juicio oral y público que se sigue en la Cámara Federal para determinar el destino de más de 2000 desaparecidos en esta jurisdicción durante el Proceso, declararon ayer cinco médicos que habrían firmado certificados de defunción de NN en dicho período. Uno de ellos, Carlos Pío Crosa, que cumplía funciones en la comisaría de Berazategui, relató que en una oportunidad debió reconocer un cuerpo con politraumatismos que había sido encontrado en la ribera del Río de la Plata, a la altura de Hudson. Por las heridas que presentaba el cadáver, el médico presumió que la persona había caído desde varios metros de altura.

Eso hizo que el público, en la audiencia de ayer, recordara todo lo dicho y escrito sobre los llamados "vuelos de la muerte", cuando los detenidos eran arrojados, semidormidos y atados, desde aviones sobre las aguas del río. En el lugar donde fue hallado ese cuerpo no existía ningún edificio, por lo que el médico presumió que había sido lanzado desde una aeronave. Los profesionales que declararon, además de Crosa, fueron Raúl Canestri, Néstor De Tomás, Ernesto Gelemur y Carlos Hid. Todos ellos, lo mismo que los tres facultativos que testimoniaron la semana última, trabajaron en la Dirección de Sanidad y Medicina Legal de la Policía de la provincia entre 1976 y 1982. Con sus testimonios, ratificaron que en la firma de certificados se violaron normas procesales federales y de la provincia, que obligaban a los médicos a denunciar penalmente cualquier muerte violenta. Además, según los testimonios, era habitual que se extendieran los certificados de muerte sin el cadáver a la vista.

Crosa recordó el hallazgo del cadáver de una mujer muy joven. El tribunal federal le facilitó un archivo de fotos de desaparecidas y en el reconocimiento dudó entre María Clara Ciocchini, Claudia Falcone (ambas víctimas de "la noche de los lápices") y María Elena Arguas. Por otra parte, Canestri y De Tomás aseguraron que los cadáveres que llegaban a la morgue eran numerados de manera correlativa. Miembros de la agrupación Hijos La Plata se concentraron ayer frente a la Cámara Federal y cuestionaron la investigación sobre el destino de las personas desaparecidas. El proceso en cuestión, para algunos de estos militantes, "no puede llamarse juicio, ya que no plantea la posibilidad de condena. Se cita a declarar como testigos a quienes deberían estar en la cárcel por ser cómplices y encubridores del genocidio". La APDH, en cambio, opina lo contrario.

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Clarín | Fecha de publicación: 04.03.99, sección Política

Causa por Derechos Humanos en La Plata. Pistas de 2.000 desaparecidos.
Es el proceso de la Cámara Federal para establecer el destino de miles de muertos en la provincia de Buenos Aires. Un perito forense reveló detalles del procedimiento de la dictadura con los cadáveres.
Autor: Rodolfo Lara

Derecho a saber

Un ex perito forense de la Policía Bonaerense confirmó la existencia de "vuelos de la muerte" en la ribera provincial y, además, explicó que podría haber firmado el certificado de defunción de Claudia Falcone, secuestrada a los 16 años, el 21 de setiembre de 1976, en el operativo conocido como "la Noche de los Lápices".

La declaración fue en la audiencia de la Cámara Federal de La Plata, convocada para determinar cómo desaparecieron 2.000 personas en la capital bonaerense.

El médico Carlos Plo Crosa explicó al tribunal que en los primeros años de la dictadura militar "hubo un incremento de muertos NN" (como se denomina a las personas sin datos de filiación). Crosa había ingresado al cuerpo forense en 1976. Cumplía funciones en Berazategui. Se trata de un distrito cercano a La Plata e incluye los departamentos de Hudson, Plátanos y Bosques. Con absoluta fluidez sobre detalles, fechas y personas, Crosa reveló que no estaba inhibido de realizar las autopsias correspondientes para determinar las causales de muerte. Este dato es importante por que otro colega, Ernesto Gelemur, declaró en la misma audiencia que ese trámite se hacía sólo por orden del juez de instrucción. No obstante, ambos peritos coincidieron en un punto: la mayoría de los NN tenían destrucción de la masa encefálica, por disparo de armas.

El tribunal investiga cómo eran los procedimientos anteriores a la inhumación de los NN. En el cementerio de La Plata fueron enterrados 500 cadáveres con esa denominación entre 1976 y 1983. La Justicia intenta demostrar que había un plan sistemático para borrar evidencias. Según Alberto Mujica, quien fue sepulturero en aquel lugar desde 1974, los NN se inhumaban con un número anotado en el cuerpo. Los peritos confirmaron la existencia de esos números. Uno de ellos creyó recordar que, en algunos casos, llegaban a las tres cifras.

En el cementerio de La Plata sólo quedan 60 tumbas NN, que no podrán ser tocadas por orden judicial. "En esta ciudad se respiraba humo malo alcanzó a mencionar Gelemur. Un rato después, Crosa realizó dos aportes más concretos: ·Vuelos de la muerte: En 1978 realizó la autopsia sobre un cuerpo que había aparecido en la costa de Hudson.

"Era un hombre de aproximadamente 40 años. Tenía dentadura postiza, calvicie incipiente y denotaba medianos recursos económicos porque el tratamiento dentario era de buena calidad".

También tenía politraumatismos provocado por una caída desde una altura que superaba los 15 metros. Donde apareció el cadáver no había árboles. "Pudo caer desde un avión o un helicóptero", reflexionó el médico y no hizo más comentarios. Según el profesional, el informe debería estar archivado en la comisaría de Berazategui. Claudia Falcone: el 19 de setiembre de 1977, Crosa fue convocado a la comisaría para firmar el certificado de defunción de una joven. Tenía uno o varios tiros en la cabeza.

Aún así, todavía recuerda los cabellos largos y claros de la muchacha. Vestía jean y una blusa rojiza. Algo quedó en la retina y la conciencia de Crosa. Ayer, el tribunal le preguntó si podía mirar unas fotos para contribuir con su memoria. Correspondían a tres jóvenes desaparecidas: se detuvo en la mirada de una de ellas. Era Claudia. "Pudo ser esta chica", dijo con voz firme.

De acuerdo con el testimonio de Gelemur, los libros de guardia -donde se asentaban los certificados de defunción- "eran una especie de diario íntimo", donde constaban todos los detalles de la pericia.

Pero, por alguna imprevisión no se anotaba el nombre del funcionario a cargo de la instrucción.

De aquellos libros que hubieran sido tan reveladores, en cambio, no habría rastros.

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