comisión provincial por la memoria
20 de mayo
marcha del repudio
“Hoy estamos dando la respuesta al Informe. El pueblo sale a la calle a protestar contra la mentira, el hambre, la represión y cualquier intento de anular la justicia. A la movilización popular no la van a parar (…) esta dictadura militar ha impuesto un proyecto antinacional y antipopular, al servicio de la patria financiera y las trasnacionales, que han profundizado la dependencia y han generado hambre y miseria en nuestro pueblo (…) por eso nuestra presencia aquí es la mejor respuesta de repudio popular contra esa política criminal y represiva (…)”. Adolfo Pérez Esquivel en la marcha del repudio, 20 de mayo de 1983.
Como respuesta al Informe Final que la Junta publicó el 28 de abril y al asesinato de los líderes montoneros Cambiasso y Pereira Rossi el 14 de mayo, el levantamiento popular cobraría un fuerte protagonismo.
Diversas organizaciones convocaron al pueblo a salir a las calles para manifestarse en lo que se conoció como Marcha del Repudio. La cita fue el viernes 20 de mayo frente al Luna Park -Corrientes y Buchard- a las 17.30 hs para encolumnarse rumbo a Plaza Congreso, CABA, donde diversos dirigentes hablarían al público.
“Frente al orden de la doctrina de la seguridad nacional –con la que el gobierno militar intentó legitimar su acción represora- el pueblo fue encontrando mil formas de resistencia. Las organizaciones a favor de los derechos humanos fueron parte fundamental de la resistencia. Las marchas por la reivindicación de esos derechos convocan cada vez más testimonios y se convierten en una sola gran marcha hacia la democracia” (Revista Paz y Justicia N° 2 1983 – Serpaj).
Convocaban a la marcha: Abuelas de Plaza de Mayo, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), Familiares de detenidos y desaparecidos por razones políticas, Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Madres de Plaza de Mayo, Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (AMDH) y el Servicio de Paz y Justicia para América Latina (Serpaj), incluido Adolfo Pérez Esquivel, que se encontraba en su 11° día de ayuno. Asimismo, fueron miles las adhesiones políticas recibidas desde distintos puntos del país.
“Que no cesaremos un solo instante de nuestras vidas en buscar a nuestros hijos y nietitos desaparecidos, porque la directa amenaza basada en el odio que transmite el informe no podrá aniquilar lo que cimentó el amor”. Estela B. de Carlotto, Abuelas de Plaza de Mayo.
El evento fue multitudinario. Más de 20 mil personas se sumaron a marchar. A la columna de madres, abuelas y familiares de desaparecidos, se anexaban organizaciones políticas, sociales, gremiales, sindicales y religiosas. Asimismo, una comitiva de profesionales y referentes políticos de Brasil arribaron ese mismo día para sumarse al encuentro. La multitud ocupaba más de 10 calles, desde avenida de Mayo hasta Córdoba. El pueblo estaba en la calle.
“Nuestra historia marcha inexorablemente hacia la democracia. De ello estamos firmemente convencidos, no por las promesas del actual gobierno sino porque lo garantiza la voluntad explícita del pueblo argentino. Los millones que han dicho “presente” afiliándose a los distintos partidos políticos, las voces que se levantan sin temores desde todos los ambientes- cultural, religioso, político, sindical- la presencia misma de todos ustedes en este acto de repudio a la mentira, la brutalidad, la violencia (…) Nuestra convocatoria es, por lo tanto, de cara al futuro. Lo que pedimos es que esta misma voluntad del pueblo, que se evidencia cada día con mayor fuerza, se constituya en barrera infranqueable contra toda forma de violencia, en censor implacable de todo atropello a la libertad, que el pueblo argentino no tolere más ni la menor violación de derecho. Que todos y cada uno nos comprometamos sin temor ni vacilación en defensores de la vida y la seguridad de todos». José Míguez Bonino, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.
La Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) venía realizando un exhaustivo seguimiento a las repercusiones del Informe Final y del caso Cambiasso-Pereira Rossi que -como vimos- había sido un claro mensaje de permanencia en el poder de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, pese a los intentos de amedrentamiento, las fuerzas políticas y los organismos de DDHH se pronunciaron fuertemente a través de los medios y en la calle. La necesidad de recuperar la democracia ya se respiraba en el aire, y la intolerancia a la violencia política se volvía un hecho.
“(…) La política de desaparición de personas respondió a un plan económico maquiavélico ¡Estamos dispuestos a dar hasta la última gota de sangre para que la juventud pueda pensar, pueda decir, pueda hacer! Debemos tener en la memoria a los Camps, a los Harguindeguys, a los Videlas y a los Violas. Sobre todos ellos deberá caer todo el peso de la ley. Hablo en nombre de las madres de hijos que luchaban por un país mejor y que eran opositores a estos militares asesinos”. Hebe Pastor de Bonafini, Madres de Plaza de Mayo.
La DIPPBA guardó volantes, notas periodísticas y dedicó informes especiales detallando las actividades previas a la marcha: lugar y hora del encuentro, actividades en distintos puntos de la Provincia en torno al evento, adhesiones, etc. Asimismo generó informes argumentando la falta de autorización para desarrollar las actividades; pese a ello, la marcha se desarrolló de manera pacífica. Las fuerzas realizaron un amplio operativo para “mantener el orden y permitir el desplazamiento”, según sus informes, pero sin intervenir en esta oportunidad.
“El camino era el reclamo conjunto, con todo el pueblo argentino. Y comenzó para nosotros la tarea de hacer conocer la verdad de lo que sucedió (…) Esta multitudinaria presencia nos da la pauta de que hemos conseguido lo que nos propusimos. No estamos solos” Lucas Orfanó, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por razones políticas.
“Las cúpulas de las FFAA han desatado la crisis, al represión y la guerra contra su propio pueblo. Sobre ellas recae toda la responsabilidad del dolor nacional, de la falta de libertad y justicia y, básicamente, por su confesión del exterminio de miles de compatriotas, delito máximo de genocidio de que tendrán que responder inexorablemente ante la justicia. Por eso decimos aquí que se ha cerrado el capítulo de la paciencia popular y que se abre, desde hoy, el capítulo de la Justicia” Roberto Cabiche, Liga Argentina por los Derechos del Hombre.
Informes de la DIPPBA
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