{"id":49570,"date":"2025-05-19T18:08:58","date_gmt":"2025-05-19T18:08:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/?p=49570"},"modified":"2025-05-23T16:55:11","modified_gmt":"2025-05-23T16:55:11","slug":"49570-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/49570-2\/","title":{"rendered":"LA ESCRITURA"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; fullwidth=\u00bbon\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_fullwidth_image src=\u00bbhttps:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/laescritura-scaled.jpg\u00bb title_text=\u00bblaescritura\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_fullwidth_image][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font=\u00bb|700|||||||\u00bb text_text_color=\u00bb#919191&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_letter_spacing=\u00bb0.5px\u00bb text_line_height=\u00bb1.8em\u00bb text_orientation=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u201cPara m\u00ed es una especie de fatalidad y lo digo sin hacer literatura, o pretendiendo no hacerla. Es decir, yo lo repet\u00ed m\u00e1s de una vez, no me siento especialmente feliz cuando escribo, me cuesta escribir, me cuesta b\u00e1rbaramente. Yo creo que, para m\u00ed, es una sustituci\u00f3n de la aventura a veces; como no puedo viajar, como no puedo trepar una monta\u00f1a, como no puedo navegar, todo eso lo hago a trav\u00e9s de la literatura\u201d<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_toggle title=\u00bbLOS CAMINOS\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">y aunque la l\u00ednea est\u00e1 cortada se\u00f1alando el fin<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">yo s\u00f3lo digo adi\u00f3s hasta que nos veamos de nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Bob Dylan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces pienso que los d\u00edas de mi vida se parecen a las teclas de esta m\u00e1quina. Son redondos y precisos y justamente porque no hacen otra cosa que escribir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paco Urondo me ha dicho quiero que escribas algo para el Diario de Mendoza. Y yo le he dicho que bueno, que s\u00ed a esa voz precipitada que se dispara desde alg\u00fan rinc\u00f3n de esta madre Baires y atraviesa una milla de paredes, y antes de colgar la voz me ha dicho un d\u00eda de estos tomamos un caf\u00e9 y charlamos y yo he dicho que s\u00ed, que bueno y le he pedido a mi vieja que me sirva un caf\u00e9 y bebo en honor de Paco este solitario caf\u00e9 que de otra manera se enfriar\u00eda en el pocillo esperando el d\u00eda porque aqu\u00ed no hay tiempo realmente para las ceremonias del ocio y todo se reduce a voces y urgencias y paredes y se\u00f1ales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ahora me siento a escribir y en el mismo momento, a seiscientos kil\u00f3metros de aqu\u00ed, mi amigo Lirio Rocha se sienta en la puerta de su rancho, porque sus d\u00edas son igualmente redondos, solo que en otro sentido, y si el mar lo permite son tambi\u00e9n precisos, a su manera, se sienta, como digo, en la puerta de su rancho, en la Punta del Diablo, al norte de Cabo Polonio, entre el faro de Polonio y el de Chuy, y mira el mar despu\u00e9s de cabalgar un d\u00eda sobre el lomo de su chalana, porque es el tiempo de la zafra del tibur\u00f3n, ese oscuro pez del invierno hecho a su imagen y semejanza, y se pregunta (es necesario que se pregunte para que yo siga vivo porque yo soy tan solo su memoria), se pregunta, digo, qu\u00e9 har\u00e1 el flaco, es decir, yo, seiscientos kil\u00f3metros m\u00e1s abajo en el mismo atardecer. Y entonces yo me pregunto a mi vez qu\u00e9 es lo que hago realmente, o para decirlo de otra manera por qu\u00e9 escribo, que es lo que se pregunta todo el mundo cuando se le cruza por delante uno de nosotros, y entonces uno pone cara de atormentado y dice que est\u00e1 en la Gran Cosa, la misi\u00f3n y toda esa lata, pero yo s\u00e9 que a mi amigo Lirio Rocha no puedo decirle nada de eso porque \u00e9l s\u00ed que est\u00e1 en la Gran Cosa, esto es, en la vida y que yo hago lo que hago, si efectivamente es hacer algo, como una forma de contarme todas las vidas que no pude vivir, la de Lirio por ejemplo, que esta madrugada volver\u00e1 al mar, de manera que se duerme y me olvida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y yo dejo de golpear esta m\u00e1quina. Y ahora, que es noche cerrada y las voces y las paredes se han muerto hasta ma\u00f1ana y la Gran Noche de Baires se parece al mar, pongo un disco de Jobim para no morirme del todo y pienso en mi otro amigo, porque es el momento de los amigos y las ausencias, mi amigo Alfonso Dom\u00ednguez, capit\u00e1n, que vive tambi\u00e9n frente al mar, algunas millas m\u00e1s abajo sobre el lomo salado del Cabo de Santa Mar\u00eda y que toca la flauta como Herbie Mann y talla mascarones como el Aleijadinho y aparte de eso calcula la derrota de cada barco que pasa en el horizonte y bebe una copa de vino a cada cambio de viento, siempre que no tarde demasiado, y entonces vuelvo a golpear otra tecla y otra porque me digo que, despu\u00e9s de todo, nadie sabr\u00e1 de ellos si no es por este viejo artificio, y que es igualmente urgente y necesario que mi amigo Antonio Di Benedetto y Mercedes del Carmen Thierry, que tiene los ojos m\u00e1s sabios del mundo, y don Florencio Giacobone que vive en Rivadavia y prepara las mejores conservas de este lado de la tierra y que todos los inviernos baja al Delta a faenar un par de cerdos en el almac\u00e9n del Nene Bruzzone, que naci\u00f3 en las islas y tripul\u00f3 aquel doble par de leyenda con el flaco Bataglia cuando todos los remeros eran campeones, y el resto generoso de los 8 muchos y buenos amigos de Mendoza tengan noticias de estos otros amigos que viven frente al mar, y es as\u00ed que por fin entiendo cu\u00e1l es la Gran Cosa, porque yo los junto a todos ellos, salto sobre las distancias y el tiempo y los junto a todos ellos en esta mesa del recuerdo que tiendo y sirvo para mis amigos.<\/p>\n<p>[\/et_pb_toggle][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb locked=\u00bboff\u00bb][et_pb_column _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb type=\u00bb4_4&#8243;][et_pb_code _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<a href=\"https:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/project\/como-un-leon-haroldo-conti\/\" class=\"float\"><!-- [et_pb_line_break_holder] --><i class=\"fa fa-arrow-left my-float\"><\/i><!-- [et_pb_line_break_holder] --><\/a><!-- [et_pb_line_break_holder] --><\/p>\n<style>.float{<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tposition:fixed;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\twidth:60px;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\theight:60px;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tbottom:40px;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tright:40px;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tbackground-color:#bf213d\t;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tcolor:#fff;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tborder-radius:5px;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\ttext-align:center;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tbox-shadow: 2px 2px 3px #999;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->}<!-- [et_pb_line_break_holder] --><!-- [et_pb_line_break_holder] -->.my-float{<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tmargin-top:22px;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->}<\/style>\n<p>[\/et_pb_code][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPara m\u00ed es una especie de fatalidad y lo digo sin hacer literatura, o pretendiendo no hacerla. 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