{"id":49576,"date":"2025-05-19T18:11:14","date_gmt":"2025-05-19T18:11:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/?p=49576"},"modified":"2025-06-09T18:52:28","modified_gmt":"2025-06-09T18:52:28","slug":"literatura-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/literatura-politica\/","title":{"rendered":"UNA LITERATURA POL\u00cdTICA"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; fullwidth=\u00bbon\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_fullwidth_image src=\u00bbhttps:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/Copia-de-0048.jpg\u00bb title_text=\u00bbCopia de 0048&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_fullwidth_image][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font=\u00bb|700|||||||\u00bb text_text_color=\u00bb#919191&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_letter_spacing=\u00bb0.5px\u00bb text_line_height=\u00bb1.8em\u00bb text_orientation=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u201cCreo que, inclusive, tambi\u00e9n se puede hacer una literatura comprometida. Es decir, una literatura pol\u00edtica, v\u00e1lida, perfectamente v\u00e1lida. Creo que nuestra suprema obligaci\u00f3n es hacer las cosas m\u00e1s bellas que las de los dem\u00e1s, sobre todo de lo que la puede hacer el adversario. Pero aun haciendo belleza, creo que podemos hacer una literatura pol\u00edtica, pero lo pol\u00edtico emerger\u00e1 con naturalidad, no como una cosa impuesta\u201d<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_toggle title=\u00bbCOMO UN LE\u00d3N\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las ma\u00f1anas me despierta la sirena de la \u00cdtalo. Ah\u00ed empieza mi d\u00eda. El sonido atraviesa la villa envuelta en las sombras, rebota en los galpones del ferrocarril y por fin se pierde en la ciudad. Es un sonido grave y quejumbroso y suena como la trompeta de un \u00e1ngel sobre un mont\u00f3n de ruinas. Entonces abro los ojos en la oscuridad y me digo, cuando todav\u00eda dura el sonido, \u00abLev\u00e1ntate y camina como un le\u00f3n\u00bb. No s\u00e9 d\u00f3nde escuch\u00e9 eso, porque a m\u00ed no se me hubiera ocurrido, tal vez en la tele, tal vez a un pastor de la escuela del Ej\u00e9rcito de Salvaci\u00f3n, pero eso es lo que me digo cada ma\u00f1ana y para m\u00ed tiene su sentido. \u00abLev\u00e1ntate y camina como un le\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vieja me pregunta siempre en qu\u00e9 diablos estoy pensando. La pobre vieja lo pregunta porque en realidad cree que no pienso en nada. Sin embargo tengo siempre la cabeza tan llena de cosas que no me sorprender\u00eda si un d\u00eda de estos salta en pedazos. Estoy seguro de que si la vieja supiera lo que pienso realmente se caer\u00eda de espaldas. Digo esto justamente cuando oigo el sonido que pasa sobre mi cabeza, porque a nadie que me mire se le puede ocurrir que me anden tantas cosas por la mollera. Sin embargo, somos una familia de pensadores. Mi padre, con todo lo pelagatos que era, pensaba y dec\u00eda cosas por el estilo y tal vez fue a \u00e9l a quien escuch\u00e9 algo semejante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces, como ahora, me despierto un poco antes de que suene la sirena. Tendido en la cama, con la cabeza metida en la oscuridad, me parece como que estuviera sobre una balsa abandonada hace tiempo en medio del mar. Entonces pienso en todas las cosas de la vida. Como si estuviera muerto o bien a punto de nacer. Aunque en cualquiera de esos casos no pensar\u00eda nada, se entiende, pero quiero decir como si estuviera a un lado del camino, no en el camino mismo, y desde all\u00ed viera mejor las cosas. O por lo menos lo que vale la pena que uno vea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi madre se acaba de levantar y se mueve en la penumbra de la cocina. Desde aqu\u00ed veo su rostro flaco y descolorido iluminado por la llamita zumbadora del calentador. Parece el \u00fanico ser vivo en toda la tierra. Yo tambi\u00e9n estoy vivo pero yo no soy nada m\u00e1s que una cabeza loca que cuelga en la oscuridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pienso en mi hermano, por ejemplo. Hace un par de meses que lo mataron. El bot\u00f3n vino y dijo con esa cara de hijo de puta que ponen en todos los casos, que hab\u00eda tenido un accidente. El accidente fue que lo molieron a palos. Fuimos en el patrullero mi madre y yo hasta la 46 y all\u00ed estaba mi hermano tendido sobre una mesa con una s\u00e1bana que lo cubr\u00eda de la cabeza a los pies. El bot\u00f3n levant\u00f3 la s\u00e1bana y vimos su cara, nada m\u00e1s que su cara, debajo de una l\u00e1mpara cubierta con una hoja de diario. No solt\u00e9 una l\u00e1grima para no darles el gusto y adem\u00e1s no se parec\u00eda a mi hermano. En realidad, no creo que haya muerto. Mi hermano estaba tan lleno de vida que no creo que un par de botones hayan podido terminar con \u00e9l. No me sorprender\u00eda que aparezca un d\u00eda de estos y de cualquier forma, aunque no aparezca nunca m\u00e1s, lo cual no me sorprender\u00eda tampoco, para m\u00ed sigue tan vivo como siempre. Acaso m\u00e1s. Cuando digo que pienso en \u00e9l en realidad quiero decir que lo siento y hasta lo veo y las m\u00e1s de las veces no es otro que mi hermano el que me dice eso de que me levante y camine como un le\u00f3n. Desde las sombras. Las palabras suenan dentro de mi cabeza pero es mi hermano el que las dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n pienso en el viejo pero con menos frecuencia. Tambi\u00e9n \u00e9l est\u00e1 muerto. Mejor dicho, \u00e9l s\u00ed que est\u00e1 muerto. Si lo veo alguna vez apenas es un rostro borroso y melanc\u00f3lico que se inclina sobre mi cama o, de pronto, se vuelve entre la gente y me pregunta, como la vieja, en qu\u00e9 diablos estoy pensando. \u00c9l me lo preguntaba de otra forma, con una sonrisa blanda y cari\u00f1osa como si viera m\u00e1s all\u00e1 del tiempo. Mi padre fue un vago, no cabe duda, pero sab\u00eda tomar las cosas y creo que \u00e9stas andar\u00edan mucho mejor si la gente las entendiera a su manera. Claro que mi madre se tuvo que romper el lomo pero yo creo que de cualquier modo esos tipos tienen un lugar en la vida y hay bastante que aprender de ellos por m\u00e1s que mi padre jam\u00e1s se propusiera ense\u00f1arnos nada. Adem\u00e1s mi madre nunca se quej\u00f3 de \u00e9l y por mucho tiempo fue la \u00fanica que pareci\u00f3 comprenderlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si me olvido de mi padre, es decir, si nunca alcanzo a verlo de cuerpo entero y menos vivo e intenso como a mi hermano, sin embargo hay algo de \u00e9l en cada cosa que me rodea, en toda esa ro\u00f1osa vida como la llaman, y si veo algo que los otros no alcanzan a ver es justamente por all\u00ed est\u00e1 mi padre. Yo no s\u00e9 qu\u00e9 pensar\u00e1 los otros, digo los miles de tipos que viven en la villa, que sudan y tiemblan, que r\u00eden maldicen en medio de todo este polvoriento mont\u00f3n de latas, pero lo que es yo no lo cambio por ninguno de esos malditos gallineros que se apretujan a lo lejos y trepan hasta los cielos del otro lado de las v\u00edas. Aqu\u00ed est\u00e1 la vida, la m\u00eda por lo menos. Esta es una tierra de hombres, con la sangre que empuja debajo de su piel. No hay lugar para los muertos, ni siquiera para los botones. Y cuando a veces me trepo al techo de alg\u00fan vag\u00f3n abandonado y desde all\u00ed contemplo toda esa vida que se mueve entre las paredes abolladas de las casillas o los potreros pelados o las calles resecas me parece que contemplo una fiesta. Los trenes zumban a un lado con toda esa gente borrosa pegada a las ventanillas, los coches y los barcos corren y resoplan del otro, los aviones del aeroparque barrer\u00e1n el cielo con sus motores a pleno, la vela de un barquito cabecea sobre el r\u00edo, un chico remonta un barrilete, una bandada de p\u00e1jaros planea en el filo del viento y en medio del polvo y la miseria un \u00e1rbol se yergue solitario. Ah\u00ed est\u00e1 mi padre. En todo eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vieja se vuelve y mira hacia la oscuridad donde estoy acurrucado. Entonces veo solo su sombra como si mi madre se borrara y quedase nada m\u00e1s que un hueco. Ella piensa que estoy dormido y trata de que aproveche todo el tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay veces que no pienso en nada y la miro a ella simplemente porque es la \u00fanica manera de ver a mi madre. Est\u00e1 sola en el mundo. Mi padre se fue primero, luego mi hermano y un d\u00eda u otro me tocar\u00e1 a m\u00ed. Ella lo sabe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras veces pienso en los muchachos. Tulio, el Negro, Pascualito. Caminan delante de m\u00ed, sobre las v\u00edas. Gritan y se empujan, aunque no escucho nada. Sus caras mugrientas brillan debajo de la luz pero yo estoy en las sombras y cuando quiero hablarles se alejan velozmente. Flotan en el aire como globos y se alejan. Trato de pensar en cada uno por separado y entonces parecen otros tipos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hermano de Tulio era amigo de mi hermano y aquella noche se salv\u00f3 por un pelo. Mejor dicho, por un mont\u00f3n de ellos porque estaba con la Beba en una casilla del barrio Inmigrantes. As\u00ed y todo, atareado como estaban los sinti\u00f3 venir, los oli\u00f3 m\u00e1s bien, salt\u00f3 por la ventana y se perdi\u00f3 en la noche. Despu\u00e9s que se fueron, lo buscamos con el Tulio. Estaba metido en la caldera de una vieja \u00abCaprotti\u00bb arrumbada en un desv\u00edo del San Mart\u00edn. El Tulio le llev\u00f3 un paquete con comida y los pantalones que hab\u00eda dejado en la casilla. El pregunt\u00f3 por mi hermano y dijo un par de cosas sobre la puta vida que retumbaron en el vientre de la \u00abCaprotti\u00bb. Despu\u00e9s desapareci\u00f3 de la villa. Hace unos meses de esto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bueno, es as\u00ed como se marchan todos. Un d\u00eda u otro. De cualquier manera, por uno que se va hay otro que llega. Las villas cambian y se renuevan continuamente. Son algo m\u00e1s que un mont\u00f3n de latas. Son algo vivo, quiero decir. Como un animal, como un \u00e1rbol, como el r\u00edo, ese viejo y taciturno le\u00f3n. Como el le\u00f3n, justamente. Lo siento en mi cuerpo que crece y se dilata en las sombras y de pronto es toda la gente de las villas, toda esa gente que empieza a moverse en este mismo momento y no se pregunta qu\u00e9 ser\u00e1 de ella el resto del d\u00eda y menos el d\u00eda de ma\u00f1ana sino que simplemente comienza a tirar para adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi madre abre la puerta. Mi madre y las cosas aparecen cubiertas de ceniza. La propia llama del calentador se opaca y desti\u00f1e. Es el d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Lito!&#8230;\u00a1Arriba, Lito!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me levanto a los tumbos, no precisamente como un le\u00f3n, sino como un perro vagabundo al que le acaban de dar un puntapi\u00e9 en el trasero. Parado en medio del cuarto, con el pelo revuelto y la vejiga a punto de estallar, tiemblo y me sacudo hasta el \u00faltimo hueso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vieja me mira y antes de que abra la boca me empiezo a vestir. Cuando se le da por hablar no termina nunca. Yo s\u00e9 cu\u00e1ndo est\u00e1 por hablar y adem\u00e1s s\u00e9 lo que va a decir. Por lo general, es in\u00fatil tratar de atajarla y creo que, despu\u00e9s de todo, eso le hace bien. En realidad no me habla a m\u00ed ni a nadie en particular sino que simplemente habla y habla. Y as\u00ed parece m\u00e1s sola. Cuando viv\u00eda el viejo era toda una m\u00fasica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un buen jarro de caf\u00e9 de malta y un pedazo de galleta me devuelven la vida y la cabeza se me llena otra vez de ideas. Afuera los trenes pasan con m\u00e1s frecuencia y la casilla tiembla toda entera. Eso me alegra tambi\u00e9n. Me parece que en cualquier momento vamos a saltar por el aire y no s\u00e9 por qu\u00e9 eso me alegra. Despu\u00e9s me pongo el maldito guardapolvo, meto otro pedazo de galleta en la maldita cartera y me largo para la maldita escuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las villas todav\u00eda est\u00e1n envueltas en la niebla y aquello parece el comienzo del mundo, cuando las cosas estaban por tomar su forma. Las casillas oscilan como globos, las luces brotan por los agujeros de las chapas como ramas encendidas, las ventanillas de los trenes puntean velozmente la penumbra, se estiran como goma de mascar y m\u00e1s all\u00e1 se reducen a un punto sanguinolento, despu\u00e9s de montar la curva. La cabina de se\u00f1ales del Mitre, algo m\u00e1s arriba, cabecea igual que una chata arenera y si uno no conociera el lugar la tomar\u00eda justamente por eso. Uno chorro de chispas y, un poco m\u00e1s abajo, una llama anaranjada que rebota en un tramo de v\u00edas se desplazan lentamente siguiendo el perfil oscuro de una \u00abcatanguera\u00bb. Una luz roja cambia a verde y un n\u00famero de color salta en el aire. Hay luces por todas partes pero solo sirven para confundirlo a uno. Al fondo, el l\u00edvido resplandor de Retiro se desvanece con el d\u00eda y, m\u00e1s atr\u00e1s a\u00fan, tiemblan y se encogen las luces de la ciudad. Del lado de la costa, la espiral encendida del edificio de Telecomunicaciones, los focos empa\u00f1ados de los autom\u00f3viles que bailotean como un tropel de antorchas, los m\u00e1stiles y las gr\u00faas de la d\u00e1rsena y, por encima de todo, las chimeneas de la usina que se empinan sobre la mugrienta claridad del amanecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Levanto la cabeza y respiro hondo el \u00e1spero alimento del r\u00edo. Entonces todo eso se me mete en la sangre y me siento vivo de la cabeza a los pies, como un fuego prendido en la noche.<br \/>El viejo del Tulio camina unos pasos m\u00e1s adelante con un paquete debajo del brazo. Trabaja en la d\u00e1rsena B con una gr\u00faa m\u00f3vil de 5 toneladas. Sale al amanecer y vuelve casi de noche. El domingo, como no puede estar sin hacer nada, la muele a palos a la vieja. El Tulio se mantiene a distancia y si duerme pone un mont\u00f3n de tarros entre la puerta y la cama. Cuando el viejo se calma se sienta en la puerta de la casilla y toma mate hasta que la cara se le pone verde. Nunca le o\u00ed hablar una palabra, ni siquiera cuando se enfurece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay otros tipos que caminan en la misma direcci\u00f3n. Salen de las calles laterales y se juntan a la fila que marcha en silencio hasta el port\u00f3n de entrada. Mientras tanto los grandes tipos duermen all\u00e1 lejos en su lecho de rosas. \u00bfD\u00f3nde o\u00ed eso? Si un d\u00eda se decidieran a quedarse en la villa as\u00ed suenen todas las sirenas del mundo a un mismo tiempo no s\u00e9 qu\u00e9 ser\u00eda de esos tipos. Tendr\u00edan que limpiar, acarrear, perforar, construir, destruir, armar, desarmar o tirar la manga y por fin robar con sus tiernas manitos de maricas. Pero la pobre gente no lo entiende. Todo lo que piden de la vida es un pedazo de pan, una botella de vino y que no se les cruce un bot\u00f3n en el camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra fila de chicos y mujeres hace cola frente a una de las canillas. Veo al Pascualito con un par de tachos en las manos. Lo saludo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Pascualito lustra zapatos en Retiro, el Tulio vende diarios en una parada de Alem y el Negro junta trapos y botellas en las quemas y cuando llega el verano vende melones y sand\u00edas en la Costanera. A veces lo acompa\u00f1o a las quemas y gano unos pesos. Al Negro le gusta lo que hace. Tira como un condenado del carrito y al mismo tiempo grita o canta sin parar. Hay que verlo. Tambi\u00e9n me gano unos pesos abriendo las puertas de los coches en Retiro hasta que aparece un bot\u00f3n. Hay muchas formas de ir tirando hasta que llegue el d\u00eda pero a la vieja no le gusta que haga nada de eso. A cada rato me da una lata b\u00e1rbara sobre el asunto. Quiere que termine la escuela, lo mismo que mi hermano, y aunque no entiendo muy bien el motivo no tengo m\u00e1s remedio que darles el gusto. La pobre vieja entretanto se rompe el lomo limpiando casas por hora. Eso me envenena las tripas porque mientras ella deja el alma yo estoy en la escuela calentado un banco.<br \/>El Negro pasa tirando del carrito con el gordo Luj\u00e1n que es el cerebro del asunto, como se dice, y por lo tanto no tira del carrito sino que fuma y piensa en grandes cosas. Agacho la cabeza y me pego a las casillas porque me revienta que me vean con el guardapolvo y la cartera como un nene de mam\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La avenida est\u00e1 llena de camiones que esperan hace d\u00edas para descarga en los silos. Las colas llegan hasta la villa y si no se meten adentro es porque no est\u00e1n seguros de salir enteros. El Beto tir\u00f3 m\u00e1s de un a\u00f1o con un par de gomas Firestone. 12.00-20, catorce telas de nylon, si bien se pas\u00f3 cerca de un mes en la caldera de la \u00abCaprotti\u00bb mientras los botones daban vuelta de la villa de arriba abajo. Siempre que veo los camiones me acuerdo del Beto, es decir, que me acuerdo de \u00e9l todos los d\u00edas. No por las gomas, aunque me acuerdo de eso tambi\u00e9n, sino porque desapareci\u00f3 de la villa en un \u00abSkania Vabis\u00bb hace dos a\u00f1os. Se escondi\u00f3 en el acoplado cuando sali\u00f3 del puerto y vaya uno a saber d\u00f3nde mierda fue a parar. La verdad que no es mala idea. Si no fuera por mi hermano ya lo hubiera hecho hace rato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las chimeneas de la usina giran lentamente y cambian de lugar mientras uno camina. Son cinco en total pero nunca estoy seguro porque es dif\u00edcil verlas cinco de una vez. La gente se desparrama al llegar a la avenida Ant\u00e1rtida y yo doblo hacia la escuela cuyas casillas asoman un par de cuadras m\u00e1s adelante entre un grupo de \u00e1rboles. La gente se desparrama al llegar a la avenida Ant\u00e1rtida y yo doblo hacia la escuela cuyas casillas asoman un par de cuadras m\u00e1s adelante entre un grupo de \u00e1rboles cubiertos de cenizas. Apenas las veo se me hace un nudo en la barriga. No dudo, o por lo menos no discuto, lo cual adem\u00e1s ser\u00eda perfectamente in\u00fatil con la vieja, de que la escuela sea algo tan bueno como ella dice, pero todav\u00eda dudo mucho menos de que yo sirva para eso. Es cosa m\u00eda y de ninguna manera generalizo. A esta altura creo que ni la misma gorda lo pone en duda y estoy seguro de que se sacar\u00eda un peso de encima, de los pocos que pueden quitarse entre los muchos que le sobran, si alguna de estas ma\u00f1anas no apareciera por all\u00ed. La gorda es la maestra. El primero o segundo d\u00eda puso su manito sonrosada sobre mi cabeza de estopa y dijo que har\u00eda de m\u00ed un hombre de bien. Parec\u00eda estar convencida y a la vieja se le saltaron las l\u00e1grimas. Al mes ya no estaba tan segura y a la vieja se le volvieron a saltar las lagrimas, claro que por otro motivo. Esta vez le fijo, con otras preciosas palabras, se entiende, que yo era un degenerado. Eso quiso decir, en resumen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cosa salt\u00f3 alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, el d\u00eda que la gorda me encontr\u00f3 espiando por el ventilador del ba\u00f1o de las maestras. Por suerte no era yo el que estaba espiando en ese momento sino el Cabez\u00f3n que, parado sobre mis hombros, estiraba el cogote todo lo que le daba. Al Cabez\u00f3n lo echaron sin m\u00e1s tr\u00e1mites y ahora pienso si no le toc\u00f3 la mejor parte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde entonces el tipo se da la gran vida y en cierta forma lo sigo teniendo sobre los hombros, sobre la misma cabeza dir\u00eda yo. Ya estuvo en la 46 por hurto y da\u00f1o intencional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa vuelta vino mi hermano. A \u00e9l no se le saltaron las l\u00e1grimas, por supuesto, sino que escuch\u00f3 en silencio y con palabras corteses dijo que se iba a ocupar del asunto. Estaba vestido cojo para impresionar, con el anillazo ese en el dedo y el pelo brillante como la carrocer\u00eda de un coche. Era para verlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s que la maestra termin\u00f3 de hablar (cre\u00eda que no paraba nunca) mi hermano salud\u00f3 como un se\u00f1or y luego, siempre con los mismos ademanes discretos, me llev\u00f3 a un lado, entre los \u00e1rboles. All\u00ed me tom\u00f3 por el cuello y me rompi\u00f3 los huesos con un dedo atravesado sobre los labios cada vez que yo iba a gritar. No s\u00e9 c\u00f3mo lo hozo, porque no pod\u00eda poner mucha atenci\u00f3n, pero cuando termin\u00f3 no se le hab\u00eda movido un pelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s que me sacud\u00ed el polvo me puso un brazo sobre los hombros y caminando juntos me empez\u00f3 a hablar sobre la vida. Yo ni siquiera respiraba y le dec\u00eda a todo que s\u00ed. Hablaba como un pastor o por lo menos como el viejo en sus mejores momentos. Su voz sonaba \u00e1spera y contenida, pero hab\u00eda cierta tristeza en su expresi\u00f3n. Es lo que m\u00e1s recuerdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Espero a que me soplara los mocos y entonces me hizo prometer que iba a terminar la escuela as\u00ed tardase mil a\u00f1os. Yo lo mir\u00e9 brevemente en los ojos y dije que s\u00ed. No ten\u00eda m\u00e1s remedio, pero de cualquier forma lo dije de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es eso lo que cada ma\u00f1ana me trae hasta aqu\u00ed. Cuando tengo ganas de pegar la vuelta, lo cual es un decir porque las tengo siempre, veo su rostro por delante y hasta escucho su voz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014\u00bfQuedamos, Lito?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo vuelvo a decir que s\u00ed con la cabeza y entro en la escuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde que lo mataron, porque eso fue, la gorda me trata algo mejor. En realidad no sabe qu\u00e9 hacer. Ella quer\u00eda sacar de m\u00ed un hombre, pero aqu\u00ed el hombre viene solo y en todo caso con un hermano as\u00ed no necesito de m\u00e1s nadie. Por otra parte no s\u00e9 qu\u00e9 diablos entiende ella por un hombre, sea de bien o de cualquier otra cosa, y no creo que haya conocido a ninguno hasta que apareci\u00f3 mi hermano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trato de aprender lo que puede pero la mayor parte del tiempo la cabeza se me vuela como un p\u00e1jaro. Vuela y vuela, cada vez m\u00e1s alto, cada vez m\u00e1s lejos. No es para menos. La vida zumba y se sacude ah\u00ed afuera y yo estoy metido aqu\u00ed dentro esperando el d\u00eda que salga y salte sobre ella como mi hermano, es decir, como un le\u00f3n. Cada vez lo entiendo mejor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este momento veo a trav\u00e9s de la ventana la trompa de la vieja \u00abCaprotti\u00bb dormida sobre las v\u00edas y all\u00e1 va mi cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi padre sinti\u00f3 siempre una gran admiraci\u00f3n por esas moles de fierro. Viv\u00eda aqu\u00ed mucho antes de que aparecieran la villa y creo que trabaj\u00f3 un tiempo en el ferrocarril. Nunca entend\u00ed esa man\u00eda del viejo, pero de cualquier manera termin\u00e9 por cobrarle aprecio a toda esa chatarra. Supongo que \u00e9l no las ve\u00eda in\u00fatiles y ruinosas como yo las veo. En su cabeza soplaban como en sus mejores tiempos. Muchas veces, sentados sobre una pila de durmientes, me habl\u00f3 de ellas as\u00ed como yo pienso o hablo de mi hermano, del Baldo, de todos lo que se fueron. Tal vez por ah\u00ed lo entienda. As\u00ed conoc\u00ed la \u00abCaprotti\u00bb, no este mont\u00f3n de fierro sino aquella soberbia maquina que compet\u00eda con las famosas \u00ab2.000\u00bb del Central Argentino. La \u00abGarrat\u00bb, con doble t\u00e9nder y la caldera al centro, la \u00abMikado\u00bb, que no conoc\u00ed y por lo tanto me parece m\u00e1s fabulosa todav\u00eda y de la que mi padre hablaba con verdadera emoci\u00f3n temblando todo entero como si la locomotora pasara en ese momento delante de \u00e9l a cien por hora aventando trapos y papeles. Las 1.500, las \u00abcapuchinas\u00bb, las 100. A medida que hablaba el viejo iba levantando presi\u00f3n y estoy convencido de que al \u00faltimo ve\u00eda las maquinas verdaderamente. Yo no ve\u00eda nada por m\u00e1s que forzara la vista, pero me contagiaba esa loca alegr\u00eda y trataba por lo menos de imaginarme todo el ruido y la vida de aquellas viejas locomotoras que corr\u00edan por su cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La maestra golpea con el puntero en el pizarr\u00f3n y vuelvo a la jaula. Pero al rato estoy pensando en otra cosa. Cuando llega el verano me parece que voy a estallar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos largan a las cinco, que en este tiempo es casi de noche. Yo salgo al final de todos porque soy de los m\u00e1s altos, as\u00ed que me la tengo que aguantar hasta lo \u00faltimo. Paciencia. Apenas dejo la puerta entro a correr como un loco y antes de la cuadra los paso a todos. Los camiones siguen esperando en la cola y tal parece que no se hubieran movido en todo el d\u00eda. Yo s\u00e9 que se han movido, algunos se han ido, pero no creo que los dem\u00e1s les presten la misma atenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los coches van y vienen entre los camiones. Algunos pasan que se los lleva el diablo y as\u00ed fue como lo reventaron al Tito. Recuerdo al Tito porque era mi amigo y adem\u00e1s lo vi cuando levantaba por el aire un F\u00edat 1500, pero revientan uno por mes, cuando menos. Los tipos se ponen nerviosos, Hasta lloriquean, los que paran, pero entre tanto los coches siguen corriendo como si tal cosa y al rato nadie s acuerda. Otros pasan tan despacio que uno puede seguirlos al paso. Llevan la radio encendida y generalmente alguna fulana con las polleras arremangadas. Supongo que esto es saludable, pero los que merecen toda la lastima del mundo son ellos y no creo que les alcance. No les envidio nada. Mal o bien nosotros estamos vivos. Eso es algo que ellos no saben mejor as\u00ed porque si no se nos echar\u00edan encima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que el tipo aquel se dio cuenta. Precisamente fue por el tiempo que atropellaron al Tito. Hab\u00eda detenido el coche a un costado, no muy lejos del port\u00f3n, y parec\u00eda dormido. Era un Peugeot nuevito con un par de retrovisores sobre el guardabarros que deb\u00edan valer sus buenos pesos.<br \/>Estaba mirando el coche cuando el tipo pareci\u00f3 despertar y me sonr\u00edo tristemente, un poco m\u00e1s que los otros. Era un tipo viejo y refinado. Abri\u00f3 la puerta y dej\u00f3 que mirara dentro. Luego me pregunt\u00f3 si quer\u00eda subir y yo, naturalmente, le dije que s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Digo naturalmente porque los coches me entusiasman tanto como las locomotoras a mi viejo y si tuviera uno me llevar\u00eda todo por delante. Mi hermano apareci\u00f3 un d\u00eda con un bote impresionante y nos llev\u00f3 a dar una vuelta. Al Tulio, al Negro, al Tito, que viv\u00eda en esa \u00e9poca, al Beto. Fue un gran gesto. Yo iba al lado de mi hermano, con la radio a todo lo que daba. En la Costanera lo puso a cien y despu\u00e9s no quise mirar m\u00e1s. Los tipos de los coches no amenazaban con los pu\u00f1os y gritaban cosas que no alcanz\u00e1bamos a o\u00edr, aunque no hac\u00eda falta. Mi hermano no los miraba siquiera. Parec\u00eda m\u00e1s tranquilo que nunca y como si en realidad no estuviera con nosotros, con nadie en el mundo sino completamente solo sobre el camino a ciento veinte por hora. Me promet\u00ed entonces tener alg\u00fan d\u00eda un bote como ese. Es lo \u00fanico que les envidio a los tipos, pero ni con eso me caminar\u00eda por ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00edo dio una vuelta por la costanera y al rato yo me hab\u00eda olvidado de \u00e9l. No ve\u00eda nada m\u00e1s que aquel paisaje en llamas que corr\u00eda y saltaba hacia atr\u00e1s, corr\u00eda y saltaba y mi coraz\u00f3n saltaba y corr\u00eda tambi\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tipo par\u00f3 entre los \u00e1rboles, frente al r\u00edo, puso la radio muy bajo y despu\u00e9s de suspirar un rato comenz\u00f3 a hablar en un tono relamido sobre cosas que yo no entend\u00ed muy bien. Seg\u00fan parece era muy desdichado y la verdad que no ten\u00eda necesidad de dec\u00edrmelo. Se hab\u00eda dado vuelta y me susurraba al o\u00eddo toda esa desdicha, una desdicha muy particular porque a m\u00ed nunca se me hubiera ocurrido que un tipo pod\u00eda ser desgraciado por todas esas tonter\u00edas. Se ve\u00eda que nunca hab\u00eda pateado la calle con las tripas vac\u00edas, ni hab\u00eda tenido que saltar entre los vagones con un par de botones a remolque. El tipo me miraba a los ojos con su cara flaca y descolorida tan cerca de la m\u00eda que ten\u00eda que torcer la vista para mirarlo. Yo trataba de mostrarme cortes porque, si he de decir la verdad, el pobre coso me daba l\u00e1stima. Bueno, primero me apoyo sobre la pierna una de sus manos secas y chatas como esp\u00e1tulas. No vi nada de particular en eso aunque no estoy acostumbrado a tales tratos. Luego, sin dejar de quejarse ni de suspirar, deslizo la mano hacia la bragueta y comenz\u00f3 a frotarme delicadamente. Daba la impresi\u00f3n de que lo hiciera otro, en el sentido de que ni el propio tipo demostraba estar enterado de lo que hac\u00eda su mano. Yo me quede duro, lo cual es algo m\u00e1s que una frase porque al rato, y contra mi voluntad, ten\u00eda el pajarito firme y tirante como un resorte. Siempre hablando y suspirando el tipo me desabrocho la bragueta y el pajarito asom\u00f3 la cabeza alegremente. A esa altura yo no sent\u00eda disgusto propiamente dicho, pero de repente me acorde de mi hermano. Cuando estoy confundido pienso en el porque sin o me pierdo del todo y a partir de ah\u00ed se me ordenan las ideas. Me acorde de mi hermano pues, y entonces vi aquel rostro en toda su m\u00edsera y desdichada soledad. Aparte al tipo de un empuj\u00f3n y salte del coche con el pajarito todav\u00eda afuera. Me volv\u00ed del otro lado de la calle y le hice un corte de manga. El pobre tipo me miraba tristemente desde la ventanilla del Peugeot y me sonri\u00f3 todav\u00eda, con la sonrisa m\u00e1s desgraciada del mundo. Entonces, sent\u00ed una l\u00e1stima negra. Hubiera querido sonre\u00edrle yo tambi\u00e9n, pero tal vez no lo habr\u00eda entendido. Di media vuelta y me fui abroch\u00e1ndome la bragueta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son las cinco y media. La gente comienza a volver a casa. Las villas est\u00e1n envueltas en una luz somnolienta. Las chimeneas de la usina cuelgan en medio de una nube de humo que se aplana sobre el r\u00edo. Los vidrios del edificio de Telecomunicaciones brillan con un resplandor polvoriento. Del otro lado los trenes se evaporan en una mancha anaranjada que borra el paisaje de casillas y galpones hacia el oeste. Grupos de mocosos chillan y corren en los bald\u00edos junto a las v\u00edas.<br \/>A esta hora las villas lucen mejor que en cualquier otra. No s\u00e9 cuanto durare aqu\u00ed, pero de quedarme quieto no cambiar\u00eda esto por nada del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni la vieja ni los muchachos han vuelto todav\u00eda. Dejo la cartera y el guardapolvo que traigo arrollado debajo del brazo, agarro un pedazo de pan y doy una vuelta antes de que regresen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viejo del Tulio est\u00e1 sentado a la puerta de la casilla con los pantalones arremangados y el mate en la mano. Un avi\u00f3n del aeroparque pasa tronando sobre nuestras cabezas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cruzo las v\u00edas y despu\u00e9s de vagar un rato entre los galpones y las locomotoras abandonadas me siento sobre una pila de durmientes como hacia cuando estaba el viejo. Naturalmente, me acuerdo de \u00e9l, y despu\u00e9s del Tito o de cualquier otro, por supuesto, de mi hermano. De todos los que se fueron. Es como si estuvieran aqu\u00ed, a esta hora. Algunos me miran, otros me dicen cosas. Yo les sonr\u00edo y a veces les respondo. S\u00e9 que tarde o temprano ir\u00e9 tras ellos. Tarde o temprano la vida se me pondr\u00e1 por delante y saltare al camino. Como un le\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p>[\/et_pb_toggle][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb locked=\u00bboff\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_code _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<a href=\"https:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/project\/como-un-leon-haroldo-conti\/\" class=\"float\"><!-- [et_pb_line_break_holder] --><i class=\"fa fa-arrow-left my-float\"><\/i><!-- [et_pb_line_break_holder] --><\/a><!-- [et_pb_line_break_holder] --><\/p>\n<style>.float{<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tposition:fixed;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\twidth:60px;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\theight:60px;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tbottom:40px;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tright:40px;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tbackground-color:#bf213d\t;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tcolor:#fff;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tborder-radius:5px;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\ttext-align:center;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tbox-shadow: 2px 2px 3px #999;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->}<!-- [et_pb_line_break_holder] --><!-- [et_pb_line_break_holder] -->.my-float{<!-- [et_pb_line_break_holder] -->\tmargin-top:22px;<!-- [et_pb_line_break_holder] -->}<\/style>\n<p>[\/et_pb_code][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCreo que, inclusive, tambi\u00e9n se puede hacer una literatura comprometida. 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