{"id":49592,"date":"2025-05-19T18:18:46","date_gmt":"2025-05-19T18:18:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/?p=49592"},"modified":"2025-05-23T16:56:35","modified_gmt":"2025-05-23T16:56:35","slug":"la-desaparicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/la-desaparicion\/","title":{"rendered":"LA DESAPARICI\u00d3N"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; fullwidth=\u00bbon\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_fullwidth_image src=\u00bbhttps:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/ladesaparicion.jpg\u00bb title_text=\u00bbladesaparicion\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_fullwidth_image][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#919191&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u00ab<em>Hic meus locus pugnare est et hinc non me removebunt<\/em>\u00bb <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>[Este es mi lugar de combate y de aqu\u00ed no me mover\u00e1n]<\/strong><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su adscripci\u00f3n al Partido Revolucionario de los Trabajadores, por sus v\u00ednculos con Cuba, por su trabajo en la revista Crisis y en diversos congresos literarios en los que denunci\u00f3 la violencia dirigida a mantener privilegios, Haroldo Conti estaba en la mira de las Fuerzas Armadas que tomaron el poder el 24 de marzo de 1976.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Compa\u00f1eros de militancia y escritores le reclamaron m\u00e1s de una vez que parta el exilio, sin embargo \u00e9l decidi\u00f3 quedarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la madrugada del 5 de mayo de 1976, una patota militar lo secuestr\u00f3 de su casa; estaba en ese momento con su esposa Marta Scavac y Ernesto, su hijo de tres meses. Fue visto por \u00faltima vez en el centro clandestino de detenci\u00f3n El Vesubio y no se supo m\u00e1s nada de su paradero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Haroldo Conti contin\u00faa desaparecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>En su m\u00e1quina de escribir qued\u00f3 la \u00faltima versi\u00f3n del cuento\u00a0<\/span><em>A la diestra<\/em><span>, el cuento fue publicado de manera p\u00f3stuma por la Casa de las Am\u00e9ricas en 1978.<\/span><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_toggle title=\u00bbA LA DIESTRA\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Mi hermana Pocha. Para que en el mundo termine en Morse. En todo caso, en la laguna de Jun\u00edn ha vuelto el pueblo siempre que vuelve. Y yo la pensar\u00e9 mientras viva. Si volviendo de Chacabuco me traen las mismas noticias, los mismos saludos. Dos kilos de casita de campo, de la panader\u00eda del m\u00e9dico, mejor dicho de versal.<\/p>\n<p>Antes fue del m\u00e9dico y antes o despu\u00e9s del m\u00e9dico de sanar, cuando la vida era una torta negra de cinco centavos, algo tan dulce semejante, un trozo de queso de chancho. Y cuando es el tiempo, algunos chorizos de potranca cada tanto me traen alg\u00fan muertito. Y as\u00ed, a trav\u00e9s de mi hermana, que va y viene sobre el viejo ferrocarril Pac\u00edfico, el pueblo se va muriendo de a poco.<\/p>\n<p>Hoy ha vuelto la t\u00eda Teresa y ah\u00ed est\u00e1 el pueblo, fiel a mi memoria. Y la avenida Alsina con San Mart\u00edn cabalgando en el aire, al fondo, en direcci\u00f3n a Jun\u00edn. Y doblo por la inmutable calle Moreno. Y aqu\u00ed estoy, al final de otro de esos prolijos viajes de la memoria. Frente a la puerta Cancel que se cierra sobre mi sombra.<\/p>\n<p>En el momento que mi memoria ubica al t\u00edo Agust\u00edn en aquel melanc\u00f3lico paisaje de trastos y enseres. Mis ojos calzan con la verdadera figura del t\u00edo sentado en una silla baja junto a la cocina econ\u00f3mica. No me ha visto entrar, no ha visto ni ver nada de este mundo concreto. Vive de memoria, de Vagabundea por otros tiempos. Finito.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s en este momento estoy tratando rumbo a Warnes, cerca del puente del Salado, en la 12 a Bragado, como cuando era realmente el mejor corredor de fondo de estos lados. Yo lo mat\u00e9 en un cuento. La t\u00eda muri\u00f3 a lo pajarito y antes de enviarse los mensajes ya estaba en el cielo, sentada en su sillita de paja a la diestra de Dios Padre.<\/p>\n<p>Por estos mismos campos pas\u00e9 mi infancia detr\u00e1s del viejo el pelado Conti, que cazaba perdices y liebres con una escopeta Beretta plegable del 12 con las mata y la culata de nogal. Pag\u00e1bamos por el bar de mundo antes que vienen al ala. Muy posiblemente la tristeza y este oficio de cazar hombres e historias con esta m\u00e1quina de letras que gatilla como aquella liviana escopeta del 12.<\/p>\n<p>Debe haber una gran fiesta el d\u00eda que la t\u00eda entr\u00f3 la comparsa del Eterno. Y es posible que todav\u00eda dure, porque como se ve, a este padre le sobra el tiempo. Ese resplandor proviene seguramente de la brasa del asado que orden\u00f3 el Se\u00f1or del cielo. El Se\u00f1or Don Dios orden\u00f3, pues, un asado de cuerpo presente. Fue un asado fenomenal, como se comprende, porque en estas haciendas reina siempre la abundancia.<\/p>\n<p>De manera que la peonada de \u00e1ngeles arm\u00f3 un asado sobre una parrilla hecha con rejas de portado, como hac\u00edan en otros tiempos los conservadores para las elecciones. Un asado en el que estaban todos los muertitos, parientes, amigos que subieron de Chacabuco. Llegaron algunos payadores de la tierra que aunque no estaban muertos, ten\u00edan el alma de fantas\u00eda. Lleg\u00f3 ese tal Juan Gelman que recit\u00f3 medio desafinado, mientras el Tata Cedr\u00f3n golpeaba la guitarra con esos versos de tristezas que dicen sentado al borde de la silla de fundada.<\/p>\n<p>Don Dios ech\u00f3 un ojo a la suya y se afirm\u00f3 las alpargatas. Mareado. Enfermo, casi vivo, es decir, casi muerto. Escribo versos previamente llorados por la ciudad donde nac\u00ed. Se refiere a Buenos Aires, pero en este caso se aplica cualquier imitaci\u00f3n de provincia. Hay que atraparlas tambi\u00e9n aqu\u00ed, en cualquier parte. Esto es en Chacabuco. El propio Warnes que est\u00e1 ah\u00ed abajo.<\/p>\n<p>Nacieron hijos dulces m\u00edos, que entre tango castigo te endulzan bellamente. Pucha, sino hay aqu\u00ed tambi\u00e9n una larga historia de castigos. Hay que aprender a resistir. Ni a irse, ni a quedarse o estar y\u00e9ndose, que es la forma de consistir en estos pueblos o resistir. Aunque seguro que habr\u00e1 m\u00e1s penas y olvidos. Con estas penas y olvidos se fue haciendo el pueblo.<\/p>\n<p>El Tata remach\u00f3 la \u00faltima frase con un temblor del cordaje. Y el gordo de Negri, que era medio letrado, asisti\u00f3 con un golpe de cabeza, el cual se zampa un vaso de vino al asco. Y antes de que se apaguen los aplausos, arremete con el \u00e1rbol. En este momento, las luces de mercurio de la avenida Alsina se encienden de golpe hacia abajo y brumosas manchas de colores se derraman por la calzada y divagan de una punta a la otra del pueblo sobre el campo.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s del cementerio todav\u00eda queda la claridad del d\u00eda. A un costado del camino de tierra a Bragado, el \u00c1lamo, Carolina se enciende con un fogonazo amarillo. Don Dios mira de reojo una grieta en la nube y ve debajo del \u00e1rbol a esos dos tipos que miran hacia el cielo con cara de boludos. Pucha, si supiera de esos dos la farra que se est\u00e1n perdiendo, piensa el buen Dios.<\/p>\n<p>Y lo palmea don Jes\u00fas, que serio y abstra\u00eddo anda planeando otras resurrecciones. El Juan dice medio con bronca de la violenta madrugada. Un hombre entra a su casa. El olor de sus hijos le golpea la cara, los olvidos, la furia. Ahora cierra la puerta con doble llave y se saca a la gente la ropa con cuidado y apaga los gritos de la camisa o los ojos del camarada que brillan en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>Y oye, como se mueve la ternura en la pieza bajo sus ramas. Dormir\u00e1 todav\u00eda una noche bajo sus ramas. Ser\u00e1 cuando caiga. Y cuando termina las ovaciones s\u00ed o s\u00ed. Desde abajo, desde la tierra pelada que ya invade la noche por debajo del \u00e1lamo. Carolina. Un aplauso remoto y solitario que se eleva en los cielos hasta la sillita de la t\u00eda Teresa.<\/p>\n<p>[\/et_pb_toggle][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row column_structure=\u00bb1_3,1_3,1_3&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb1_3&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/0005-1-scaled.jpg\u00bb title_text=\u00bb0005 (1)\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][\/et_pb_column][et_pb_column type=\u00bb1_3&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/www.comisionporlamemoria.org\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/0006-1.jpg\u00bb title_text=\u00bb0006 (1)\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; 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