OBRAS

Ángeles Jacobi. Casas destrozadas. (2023). Instalación, 94 x 27 x 23 cm; 81 x 20 x 20 cm; 70 x 14 x 20 cm.

A través de la materialidad del textil, Ángeles Jacobi reflexiona sobre la fragilidad y el paso del tiempo, la artista expone el proceso de construcción y desintegración de un tejido, de avance y retroceso de las formas, de quietud o detenimiento. Una metáfora  que podría definir la existencia, los procesos y las tramas que armamos en el ejercicio y construcción de la memoria colectiva.  Una obra que nos convoca a pensar lo que dictadura desarmó a nivel personal y colectivo. Por un lado el quiebre sobre la dimensión económica, social y cultural de nuestra casa común: la patria y por otro, la ruptura de hogares  y vidas de mujeres e infancias atravesadas por  las desapariciones, apropiaciones, torturas y exilios.  La punta de un ovillo que  nos permite  tejer las líneas para narrar lo que  sucedió en Argentina hace 50 años atrás. 

Pablo Morgante. Topografía. (2024). Grafito sobre lino, 100 x 130 cm.

La obra de Pablo Morgante, forma parte de una serie llamada Brutalismo, en alusión al estilo arquitectónico que trabaja sobre volúmenes en bruto. Esta imagen geométrica genera un efecto de suspenso, es una reflexión  visual sobre lo omitido, un segmento del espacio que ya no está y al mismo tiempo una metáfora del silencio y  la ausencia.

Martín Carrizo. Casa con ampliación. (2011). Objeto escultórico; tierra, cemento, ladrillo, madera, 62 x 42 x 30 cm. Obra de la colección del Museo del Centro Cultural Leonardo Favio. Acervo cultural del municipio de Lanús.

La obra de Martín Carrizo aborda la estética marginal de las urbes. Son esculturas que replican en su materialidad a los barrios  que pueblan los márgenes de las ciudades latinoamericanas. El autor plantea un juego de escala y construye una sensación proyectual para unas esculturas  que se revelan como ironías al pensarlas en diálogo con las maquetas de los grandes emprendimientos inmobiliarios en la ciudad. Si el pensamiento liberal encara como proyecto la estética de lo pulcro y ascético, sus esculturas  de aspecto inacabado  exponen la otra contraparte de la ciudad.

Leonel Luna. Diosas Cartoneras. (2018). Técnica mixta sobre tela, 200 x 150 cm.

Esta pintura de Leonel Luna se enmarca en una serie llamada Palimsestos, un entramado de memorias donde las narrativas se transforman y las identidades se construyen a través de capas que se añaden, se superponen, se modifican y se eliminan con el tiempo. En Diosas Cartoneras la composición avanza sobre el espectador, un montículo de residuos y escombros se presenta ante nuestros ojos ¿Podría ser  esto una expresión plástica de la intervención humana sobre la naturaleza? ¿De la crisis y el  derrumbe de un sistema que no va más? ¿Cuánto de distópico, apocalíptico o esperanzador vemos en esta imagen? Pasado y presente, un acumulado visual  resultado de la intervención del hombre en el mundo.

Daniela Samponi. Estaba parada en una montaña de escombros. (2019-2026). Instalación.

Daniela Samponi, incursiona sobre la mutabilidad de los paisajes urbanos y naturales, mostrando la  Reserva Ecológica de la ciudad de Buenos Aires, erigida sobre miles de viviendas arrasadas para dar lugar a la construcción de las autopistas en tiempo de dictadura.  Hoy todavía desde la autopista e ingresando a CABA, podemos ver las huellas: imágenes mutiladas de contornos de escaleras y ventanas, vigas, columnas y azulejos aun colocados, que filosamente perfilan la ciudad. Los escombros de esas demoliciones depositados en el río de La Plata  cubrieron 350 hectáreas, que el río no tardó en convertir lo que hoy llamamos Reserva Ecológica Costanera Sur.

Estefanía Santiago. Istmo. (2018). Documental ensayo.

En el documental Istmo de Estefanía Santiago, se construye un relato entre padre e hija, a modo de documental ensayo, indagando en la historia del pueblo de Federación, Entre Ríos y sus consecuencias, las cuales han afectado de forma directa a sus habitantes y a los protagonistas del documental.  Es un recorrido por la construcción personal de un espacio que la realizadora no conoció y la exploración de una memoria heredada, así como también por el relato y los recuerdos, de los hechos históricos y personales por parte de su padre.

Marina Rodríguez. Resistencia cerámica – Memorial. Obra realizada desde la vajilla original de la fábrica de cerámica Lozadur. (2023). Cerámica esmaltada, gráfica aplicada y detalles en lustre de oro, 35 x 25 x 20 cm aprox.

La obra de Marina Rodriguez fue concebida desde “la arqueología”. Recupera la memoria colectiva de nuestra historia. Los famosos “platos de la abuela”, la línea Festival de la fábrica de cerámicas Lozadur. Una línea popular de vajilla que habitaba las casas. La obra, cuenta una de las historias de trabajadorxs desaparecidxs que hubo en Argentina, los desaparecidxs de Lozadur. A partir de técnicas gráficas, la autora  interviene estas piezas introduciendo la presencia de las ausencias. Una pieza de archivo, de escala doméstica, transformada en documento histórico.

Hugo Vidal. Circulante. (2008 a 2025).

A partir de la intervención gráfica sobre billetes el artista Hugo Vidal aborda la coyuntura económica poniendo en discusión el concepto de iconomía política: un juego de palabras entre los términos ícono y economía que indaga sobre la influencia de las imágenes en relación con los poderes del capital dominante. Su obra propone una reflexión sobre la capacidad de las palabras y el lenguaje para transmitir enunciados de carácter crítico, social, además de investigaciones de naturaleza gráfica, plástica y poética.

Azul Blaseotto. La Veloz del Norte, el ómnibus. Tinta s/papel, 12,5 x 20 cm. / La Veloz del Norte  y sus directivos. Acuarela s/papel, 28 x 20,4 cm./ Ledesma en sobrecito. Tinta s/papel, 20 x 19,5 cm. / Ledesma en el diario. Tinta s/papel, 18,5 x 30 cm./ Mercedes y su directivo. Acuarela s/papel, 20 x 26 cm. / Mercedes y Acindar.  Tinta s/papel, 19 x 17,5 cm./ Molinos. Tinta s/papel, 15 x 20 cm. / Molinos el membrete. Acuarela s/papel, 34 x 20,5 cm.

Estos dibujos y acuarelas de Azul Blaseotto ponen el acento en la representación de la connivencia de grupos económicos dedicados a diversas actividades (agropecuaria, industrial, financiera e inmobiliaria) con  los sectores de clase que dirigieron la política económica durante la dictadura.

Leticia Barbeito. La confidencia del agua. (2015). Transferencia directa de tóner.

La técnica le permite a la artista fusionar los límites entre lo fotográfico y lo gráfico. La pieza reúne fragmentos de paisajes acuáticos intervenidos por vacíos rectangulares que interrumpen la imagen y activan zonas de vacío.

Estas ausencias no funcionan como meras omisiones, sino como espacios de resonancia: lo que no se ve invita a imaginar, a completar, a recordar. En este juego entre presencia y falta, el agua aparece como superficie de inscripción de la memoria, como un territorio donde lo visible convive con lo que permanece oculto o borrado.

La obra propone así una experiencia de contemplación y reflexión, donde el paisaje se vuelve fragmento y la imagen, lejos de cerrarse, queda abierta a múltiples lecturas.

Leonel Fernández Pinola. Maipú 78. (2020). Serigrafía sobre impresión digital, 100 x 70 cm.

Con una estética pop, de íconos seriados que nos ubican temporalmente en junio del 78, Leonel Fernandez Pinola simula los muros de un baño público, reconstruyendo visualmente  una postal  del testimonio de  Graciela Daleo,  una sobreviviente de la ESMA que narró cómo sus captores la sacaron del centro clandestino para celebrar forzadamente el campeonato mundial de fútbol. 

Hugo Vidal. Siglas (de otro siglo). (2007/2026). Símil chapas patentes.

Desde el arte conceptual, Hugo Vidal reflexiona en torno al lenguaje y sus derivas. La obra retoma las chapas de patentes que sirven como identificación de la propiedad de vehículos. Siglas para él conocidas, que correspondieron a organizaciones políticas y revolucionarias aniquiladas por la dictadura.  El autor plantea como paradoja que estas siglas que proponían abolir la propiedad privada, ahora sirvan para designarla. Identificando una propiedad, certificando la posesión de un bien o diferenciando o definiendo a un propietario.

Santiago Cerutti. Mecanismo de control. (2025). Escultura en alpaca y electrografía sobre papel vegetal de 80 gr., 21 x 33 x 19 cm.

La escultura de Santiago Cerruti es un objeto frío y metálico que hace foco sobre la dimensión política del espionaje y la inteligencia en Dictadura. La obra  alude a la maquinaria de señalamiento y control  – que como alerta, marcó y rotuló  a cualquier posible “enemigo interno”.

Pablo LehmannBiblioclastia. (2022). Instalación. Collage digital. Impresiones en papel. Calado. Objetos. 200 x 410 x 14 cm.

Esta instalación nos convoca a  reflexionar  sobre las acciones de censura, autocensura, persecución y desaparición de quienes trabajaron en bibliotecas y archivos. Una práctica que reconocía implícita y explícitamente el valor de los libros como una herramienta de circulación de ideología, dándole un valor simbólico de transformación a las ideas y su expresión.

Andrés Denegri. Bandera quemada. (2018). Fotografía, 3 paneles de 110 x 35 cm.

Denegri hace el registro fotográfico de tres tiras de película cinematográfica de 16mm. Los fotogramas son recreaciones de La bandera argentina (1897), de Eugenio Py -la primera película filmada en la Argentina- que queda pausado el tiempo suficiente como para que el calor de la lámpara lo deforme, derrita, queme y lo destruya y así poder enterrarlo en el olvido. La destrucción de la imagen produce un efecto que nos enfrenta tanto material como metafóricamente a la pérdida del patrimonio fílmico. Toda una alegoría de origen y final.

Victoria Vanni/ Marina Rodríguez. Istoriato: Casa Carina. (2026). Mural cerámico de composición modular. Mayólica sobre soporte de arcilla. Construcción manual e industrial. 120 x 220 x 10 cm aprox.

La obra es un mural cerámico de composición modular basado en el dibujo del plano de la casa del exilio de una de las autoras en Roma; el dibujo de una niña que fue y el recuerdo de una casa. Sobre la superficie de las baldosas y mediante la técnica de la mayólica, la obra funciona como un archivo visual que expande los límites de aquel plano original recuperando fragmentos de esa cotidianidad. Imágenes, y volúmenes, se entrelazan con hitos históricos, armando una trama que narra la reconstrucción de una vida a través del dibujo, las formas y el fuego.

Marina Rodríguez. En construcción. (2018). Pieza de cerámica blanca esmaltada con detalle en lustre de oro. Construcción manual y colada, 15 x 15 x 20 cm aprox.

En esta pieza de cerámica, Marina Rodriguez trabaja sobre fragmentos inestables y visualmente poéticos que componen una historia ligada al trauma. Una imagen que habilita memorias  y nos conecta con esas vidas que buscan reconstruirse.

Laura Dalton. Portable 2021. Papel amate calado y dibujado en caja de acrílico y antigua manija, 75 x 32  x 4 cm.

La forma remite a un entramado de raíces o redes vitales, una trama minuciosa donde lo frágil y lo resistente conviven. El uso del papel amate y su tratamiento artesanal refuerzan la idea de lo vivo, de aquello que crece, se expande y se ramifica. La manija introduce la noción de traslado: lo que se porta no es solo un objeto, sino también una historia, un territorio o una identidad en constante movimiento.

La obra propone pensar en las raíces como aquello que, aún desplazado, sigue sosteniendo y conectando.

Viviana Debicki. Sueño con encontrarte. (2021). Impresión y bordado a mano sobre funda de almohada de cuna (años 70),  55 x 45 cm

Con esta obra Viviana Debicki abre ese campo expandido que es el textil para canalizar ideas y deseos. Sobre una funda de tela, borda con  hilos “Sueño con encontrarte”. Una  esperanza que  ablanda al que mira y  que lo involucra en la trama de todos los que aún faltan encontrar. 

Marina Rodríguez. Lo que no se puede ocultar. (2019). Serie de 9 piezas realizadas en gres de diferentes tonalidades, porcelana, textil, lustres de plato y oro. Construcción manual y colada. Medidas: individual 15 x 20 x 10 cm aprox. Medidas del conjunto: 90 x 100 cm aprox.

En la  obra de Marina Rodriguez  el huevo como origen aparece atravesado por ciclos y fases, estados y reacciones: alguna herida, algo podrido, una porosidad. En sus partes hay desigualdad, dolor y alguna transformación para la sobrevivencia de su pesada historia. Como la unicidad del huevo no alcanza, es necesaria la agrupación con otros, un conjunto para construir otro cuerpo, otro estado de lo temporal.

Andrés Denegri. El ahogo (2007).

Esta obra es el cuarto proyecto de la serie autobiográfica del autor, compuesta por dos instalaciones: Un martes, Día uno y El Grito. Denegri trabaja con recuerdos autobiográficos e imágenes que retumban en la cabeza y palabras que se atoran en la garganta. Filmaciones en Súper 8mm. son revisadas por una mirada que intenta echar luz al paradójico vínculo entre los afectos y la ideología.

Estela Nieto  Voces del silencio. Acrílico sobre loneta. 100 x 100 cm.

Cercana a la pintura surrealista, Estela Nieto crea un juego de vacíos y volúmenes,  un paisaje  despojado de planos que avanzan y retroceden, de extraños portales y  pedestales que portan orejas, donde el efecto poético está en la ausencia de  sonido, o en esa voz propia que adquiere “lo no dicho”. 

Carlos Alonso. Dibujo de la serie Manos anónimas. (1982). Sepia y tinta sobre papel, 53 x 68 cm.

Esta obra realizada en lápiz en 1982 es uno de los primeros dibujos de Carlos Alonso para la serie Manos anónimas. El erotismo de la figura queda relegado ante a la presencia del elemento opresor y represivo. La obra está signada por el recuerdo de Paloma, su hija detenida-desaparecida en 1977, la denuncia del genocidio y el arte como vehículo de la memoria. 

Josefina Labourt. Cachete N° 2, de la serie Flowers and stones. (2023). Tela teñida, resina, poliestireno, cartapesta, 48 x 56 x 13 cm./ Josefina Labourt. Moño cachetes/el Ego Piel, de la serie Flowers and stones. (2023). Cartapesta, collage de papel, resina. 73 x 35 x 12 cm.

Josefina Labourt  indaga en las complejidades de la corporalidad. Parte de la representación de la piel -en tanto límite y punto de contacto con otros cuerpos, haciendo un registro de las memorias en sus pliegues y heridas. En su producción está muy presente el tema de las vejeces y feminidades, tanto desde la experiencia física individual como desde las construcciones sociales. 

Verónica Cubero. La gentileza Centrífuga. (2025). Tejido de alambre y pulpa de algodón.

En esta obra, Verónica Cubero trabaja la trama de hilos que  se encuentran, se cruzan, se  concentran. Una trama expansiva de formas orgánicas que, como espirales o brotes en movimiento, se enlazan y se proyectan sobre el espacio. Una trama que sirve de abrigo, y brinde refugio,  que nos reúne y nos aleja del individualismo. Entre lo frágil y lo dinámico, la pieza invita a pensar en los vínculos como tramas abiertas.

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