XX Convocatoria

Nadie puede sembrar con los puños cerrados. para sembrar es necesario abrir las manos

Pensar y ejercer la democracia resulta inseparable de la lucha por los derechos humanos. La idea de que la democracia ideal es aquella sin conflicto es la enunciación de un proyecto de sociedad que legitima y perpetúa el orden social vigente. Por el contrario, la reivindicación de una democracia beligerante busca denunciar la injusticia e imaginar otro futuro posible de mayor justicia e igualdad. Ese es el horizonte de expectativas que deben abrir los derechos humanos y los trabajos de memoria.

El surgimiento del movimiento de derechos humanos es el mejor ejemplo de esto. En gran medida, la presencia de este nuevo actor político marcó –junto con otros- la transición a la democracia y proporcionó, en los años noventa, nuevas credenciales de legitimidad para articular la resistencia al neoliberalismo. Fortalecer la capacidad de acción de colectivos sociales implica una profundización de los procesos de democratización de la sociedad y, por lo tanto, son la salvaguarda más efectiva de los derechos conquistados y la creación de nuevas expectativas en los derechos por conquistar.

El campo de acción de los derechos humanos no se reduce entonces a la mejora de estándares normativos o enseñar derechos para promoverlos, se inscribe en una disputa más amplia de los sectores populares por bienes simbólicos, políticos y materiales distribuidos equitativamente. En definitiva, reducir los riesgos en una sociedad desigual o mejorar las competencias para aprovechar las oportunidades resultan insuficientes si no somos capaces de imaginar un proyecto donde vivir juntes albergue la posibilidad y el deseo de transformar las condiciones estructurales que generan las injusticias.

Educación, derechos humanos y memoria se constituyen así en un nuevo espacio articulado por la voluntad de transmisión de saberes académicos pero, ante todo, de saberes/acción. La acción colectiva, que se despliega en el saber y hacer con otros, ya sea en cooperación o en pugna, convierte al sujeto en ciudadane, no en mero actor y defensor de sus derechos como individuo.

De esa posibilidad y ese deseo emergen prácticas sociales y colectivas que en sí mismas constituyen actos emancipatorios de los sujetos implicados.

El Programa Jóvenes y Memoria nace del reconocimiento de esa posibilidad y deseo de transformar la sociedad; convoca a las nuevas generaciones a ejercer su ciudadanía activando la memoria de su historia, elaborando identidades, registrando y denunciando las injusticias, demandando por ellas y asumiéndose como sujetos activos en el marco del proceso histórico que los constituye. En él, les jóvenes pueden desarrollar esta mirada para investigar, visibilizar, denunciar, proponer, comunicar y difundir esas injusticias presentes y pasadas que han agraviado a su comunidad, como así también esas experiencias de organización y lucha que las han enfrentado y las enfrentan en el territorio donde viven.

Mirar la realidad desde esta perspectiva implica desnaturalizar la violencia del Estado para reconocer las causas de esas vulneraciones en la estructura social, marcada tanto por la desigualdad como por el privilegio. Es tomar conciencia de la exigibilidad de esos derechos vulnerados a través del ejercicio de la acción colectiva y las formas organizativas que surgen del reconocimiento de la naturaleza social y política de la injusticia.

Jóvenes y Memoria es una invitación para abrir el espacio a la interrogación, sin respuestas predefinidas, apostando a una mirada amplia y plural cuyo marco de significación sean los derechos humanos.

 1. OBJETIVO

Promover en les jóvenes el sentido crítico sobre el pasado y el presente como parte del proceso de construcción de su identidad y afiliación a la sociedad a la que pertenecen, en el marco del proceso de profundización de la democracia.

2. LOS TEMAS DE LAS INVESTIGACIONES

Bajo el eje “Nadie puede sembrar con los puños cerrados, para sembrar es necesario abrir las manos”, los grupos de trabajo deberán elegir un tema de investigación relevante en su comunidad. Para orientar la pertinencia del problema proponemos optar por alguno de los siguientes ejes:

  1. Biografías de desaparecides de la comunidad
  2. Centros clandestinos, marcas y sitios de memoria
  3. Guerra de Malvinas
  4. Percepciones actuales sobre la dictadura
  5. Vida cotidiana durante la dictadura
  6. Episodios locales de represión y resistencia
  7. Seguridad y derechos humanos
  8. Episodios de violencia policial en democracia
  9. Desigualdad y exclusión social
  10. Derecho a la salud
  11. Prácticas educativas de ayer y de hoy
  12. La educación como derecho
  13. Migrantes, identidades y fronteras
  14. Historias e identidades en nuestra comunidad
  15. Derecho a un ambiente digno
  16. Desarrollo económico, sustentabilidad y derechos humanos
  17. Trabajo infantil
  18. Políticas y transformaciones económicas
  19. Luchas obreras y mundo del trabajo
  20. Género y derechos humanos
  21. Diversidades sexuales y de género
  22. Militancias y organización popular
  23. Arte y cultura
  24. Discursos dominantes y medios de comunicación
  25. Relatos de pandemia

IMPORTANTE: Quedarán excluidos de la convocatoria del Programa los temas NO conectados con violaciones a los derechos humanos: bullying, violencia escolar, embarazo adolescente, adicciones, seguridad vial, casos policiales (situaciones o delitos comunes que no ponen en cuestión el rol del Estado). La violencia policial, casos de tortura, golpes, hostigamiento policial o violencia institucional SI se enmarcan en la perspectiva de los derechos humanos. En estas situaciones, intervienen agentes de los organismos de control del Estado: casos de gatillo fácil o violencia policial son parte de las temáticas que nos interesa abordar desde el Programa con los jóvenes.

3. ¿QUIÉNES PUEDEN PARTICIPAR?

Pueden participar estudiantes de escuelas secundarias públicas y privadas; integrantes de organizaciones sociales, políticas y culturales de la provincia de Buenos Aires.

Se recibirá UN SOLO proyecto por institución.

4. ¿QUÉ IMPLICA SER PARTE DEL PROGRAMA?

  • Definir un tema de interés y recortar un objeto de estudio situado en el ámbito local, fundamentando su pertinencia con la problemática de los derechos humanos y la memoria.
  • Participar en las instancias de capacitación e intercambio que propone la CPM tanto para coordinadores como para jóvenes. La no participación en estas instancias podrá ser motivo para interrumpir la continuidad en el programa.
  • Elaborar un proyecto de investigación, sustentado por un trabajo de búsqueda de información y reflexión del tema elegido.
  • Construir un relato que permita transmitir a otres los resultados de la investigación.
  • Propiciar la difusión en la comunidad del trabajo realizado a través de un producto: mural, obra de teatro, fotografía, audiovisual, música, libro, programa radial, etc.
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