Jóvenes y memoria 2024

Recursos y Materiales para acompañar la propuesta del programa

La ComisiÓn provincial por la memoria

La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) es un organismo público autónomo y autárquico, creado en 1999, que promueve e implementa políticas públicas de memoria y derechos humanos.

Desde 2001 tiene como sede el edificio donde funcionó la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) y asumió la tarea de gestionar y abrir al público este archivo de la represión, el primero en ser desclasificado en Argentina. El material del archivo fue prueba en la mayoría de las causas por crímenes de lesa humanidad en todo el país.

En 2002, con la premisa de que las nuevas generaciones debían ser protagonistas de los procesos de memoria y la defensa de los derechos humanos, la CPM creó el programa Jóvenes y Memoria. En estos 22 años, participaron 227.000 jóvenes y 26.500 educadores de los 135 municipios bonaerenses.

También en 2002, la CPM creó su primer programa de intervención para las violaciones de derechos humanos cometidas en el presente: el Comité Contra la Tortura, un órgano de control y monitoreo de los lugares de encierro y las políticas de seguridad. En este tiempo, se realizaron más de 2.500 inspecciones y más de 60.000 denuncias y presentaciones por hechos de torturas o malos tratos. En reconocimiento a esa labor, en 2019 la CPM fue designada Mecanismo Local de Prevención de la Tortura en la provincia de Buenos Aires.

El cuarto hito institucional es la creación del Museo de Arte y Memoria (MAM), que abrió sus puertas en diciembre de 2002 y significó la puesta en acto de un deseo: contar con un espacio de sensibilización y transmisión de la memoria social que, a través del arte, abriera el debate por la promoción y defensa de los derechos humanos en la Argentina.

Desde hace años, el organismo trabaja para creación y gestión de espacios y sitios de memoria. Además de la propia sede que fue declarada sitio de memoria, también cogestiona los espacios de memoria del cementerio de General Lavalle, del ex CDD «Pozo de Quilmes» y la ex-Comisaría 1 de Pergamino.

Otra iniciativa fue la creación de la Red de familiares y víctimas de las violencias estatales, destinada a promover la organización, capacitación e intervención de colectivos y asociaciones que trabajan por los derechos de las personas privadas de su libertad. Con 11 de estas organizaciones, en 2020 se puso en marcha el Programa Punto Denuncia Torturas, un sistema de atención, intervención y contención a víctimas de torturas y malos tratos alojadas en lugares de encierro provinciales.

Materiales sobre la CPM

-> En 2019 la Comisión Provincial por la Memoria cumplió 20 años. Les compartimos un breve video en el cual se recorre la historia de la institución y sus principales objetivos.

-> Sandra Raggio y Roberto Cipriano – “La Comisión Provincial por la Memoria. Reflexiones en torno a la relación pasado presente en una experiencia temprana de institucionalización de las políticas de memoria en la Argentina» Reflexiones- Rev Clepsidra, 2019

Este trabajo es un análisis y reflexión sobre una de las primeras experiencias de institucionalización de las políticas de memoria y derechos humanos de la Argentina: la Comisión Provincial por la Memoria de la provincia de Buenos Aires. Este texto explora la historia de la creación del organismo y se presentan las principales tensiones por las que atravesó en relación con su naturaleza estatal, la autonomía de los gobiernos, los alcances de los objetivos definidos por la ley y la puesta en marcha de los programas de trabajo. En particular, el análisis se detiene en la relación que se ha construido entre políticas de memoria del terrorismo de estado y la defensa y denuncia de las violaciones a los derechos humanos en democracia, un núcleo que explica las diferentes tensiones que atraviesan la experiencia

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el programa jóvenes y memoria

Jóvenes y Memoria. Una inmensa ronda que no para de crecer
Cuando nació el programa Jóvenes y Memoria. Recordamos para el futuro, el fin de la etapa neoliberal se expresaba en una crisis arrasadora: la desocupación en su pico histórico, la mitad de la población bajo la línea de pobreza, un gobierno provisorio campeando una protesta social que daba cuentas del agobio social frente a la realidad. Tiempos de piquetes, de trueques y de bonos. El 2002 estuvo marcado por los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, que convocaron a un extenso repudio y conmovieron a la política.

¿Cómo irrumpían las políticas de memoria en este contexto? ¿Cuál era el sentido de convocar a les jóvenes a hacer memoria en un presente que no dejaba de producir marcas y señales? ¿Acaso no podíamos pensar que a tanta fuerza del presente el pasado carecía de relevancia? ¿Qué interés podía despertar la memoria en les jóvenes marcados por la experiencia neoliberal, en dos sentidos: por la exclusión social y por el culto al individualismo y la competencia?

El desafío del contexto y la idea más conceptual de pensar la memoria como un campo de lucha conflictivo, dinámico y plural, nos llevó a diseñar una propuesta donde el objetivo era la incorporación de las nuevas generaciones al proceso de elaboración de las experiencias pasadas. La transmisión pensada como relación dialógica entre pasado y presente, es decir, como intercambio entre las viejas generaciones y les jóvenes. No como algo lineal, que va de “atrás para adelante”, que entrega “la posta”, donde el eje está puesto en “contarles lo que pasó”, sino en propiciar la conexión del pasado con el presente en el marco de la construcción de nuevos horizontes de expectativas. ¿Acaso no era esto lo acuciante en aquel 2002?

No veníamos a proponer mirar hacia atrás como único lugar donde se aloja el horror y lo que no queremos que se repita, sino a construir herramientas en base a las experiencias pasadas para actuar en el presente.

La crítica al presente como punto de partida y no su celebración.

Eso era lo que el 2002 requería: potenciar espacios colectivos de encuentro para imaginar el futuro, para pensar el presente inscribiéndolo en su historicidad.

Aquel año nos encontramos en el Complejo Turístico de Chapadmalal por primera vez. Los hoteles habían quedado sin uso por largo tiempo, el Hotel 4 olía a humedad y a encierro. Nos convocamos no más de 400 personas por varios días, para muchos fue un recomenzar.

Todos los trabajos presentados eran sorprendentes. Menciono algunos. Una escuela de Coronel Pringles entrevistaba a dos docentes que, con total descaro y orgullo, contaban como habían denunciado a sus compañeras docentes “tercermundistas”. Un colegio de Lanús reconstruía una pueblada en tiempos de dictadura contra un impuestazo e iban a las fuentes: el intendente de facto, el ministro de gobierno que firmó el decreto, les preguntaban, los interpelaban, le discutían. Una escuela de La Matanza reconstruía la historia del barrio donde vivían les alumnes: había surgido en tiempos de la dictadura luego de la erradicación de villas realizada por el gobierno militar de la ciudad de Buenos Aires. Se había levantado por autoconstrucción de viviendas, todos los vecinos hacían la casa de todos. Les jóvenes habitantes del barrio desconocían esa historia. Desconocían la historia de su propia casa. Había sido ocultada por sus mayores para borrar el origen villero del barrio que les resultaba estigmatizante. La irrupción de les jóvenes en esa memoria rompió el relato hegemónico atravesado por el silencio y la vergüenza, y lo convirtió en un relato heroico cargado de significación para elles. Una de las estudiantes frente a todes, hacia el final del encuentro prometió nunca vender su casa. Un sentimiento surgido del proceso de resignificación del presente que solo fue posible en la activación de la memoria y del encuentro intergeneracional propiciado por elles, pues fueron les jóvenes los que convocaron a la ronda para conversar.

La dimensión local de este territorio memorialístico donde se inscribe el programa desenmarca la experiencia de los relatos canónicos nacionales y permite introducir matices, validar voces fuera de las victimas consagradas y reconocidas para ensanchar la experiencia evocada. La dictadura remite más allá que a la experiencia concentracionaria, también a transformaciones económicas, sociales y culturales. Reconoce rupturas con el presente pero también continuidades.

¿Qué implica cambiar la memoria de la comunidad? Más que cristalizar otro relato, se trata de ponerla en movimiento y transformar el presente, pues la memoria no solo son discursos sino actos. Nuevos significados que transforman a les sujetes, que habilitan otras prácticas.

A lo largo de estos 20 años, la acción de les jóvenes en los procesos de memoria fue transformadora, tanto hacia elles mismes como hacia les demás. Y cuando hablamos de memoria, no nos referimos a la dictadura militar, sino al presente, pues el pasado evocado lo es en la medida que cobra sentido en cada presente.

En Jóvenes y Memoria no se habla solo de lo que pasó sino de lo que pasa, y cuando se recupera el pasado no se lo hace “en sus propios términos”, de manera literal, sino ejemplar, diría Todorov.

Las comunidades se han visto conmovidas al hablar de lo silenciado, de aquellos rumores que dejaron la trama de lo subterráneo para tomar estado público y disiparse para transformarse en un relato, rebatido o ratificado. El testimonio solicitado por la pregunta y el interés de les jóvenes, de aquel que no habló ante la ausencia de un posible destinatario, repara, acompaña el dolor de la experiencia que hizo huella en la subjetividad. Y este efecto no sólo remite a los hechos acontecidos en la dictadura sino a aquellos en curso. Me refiero a las víctimas de las violaciones a los derechos humanos hoy. Víctimas silenciadas, ninguneadas, estigmatizadas, a las que en numerosas ocasiones sus comunidades le dan la espalda.

El trabajo de Jóvenes y Memoria se ha convertido en política pública, como la ordenanza de Gral. Lavalle creando el Sitio de Memoria o aquella de Chascomús que cambió el procedimiento para nombrar a las calles y espacios públicos. Ha sido prueba judicial en los juicios abiertos por delitos de lesa humanidad y ha construido agenda urgente de los derechos vulnerados de hoy.

Es una gran ronda, donde circula la palabra, se producen encuentros y conversaciones, se discute, se planifica, se sueña.

Sandra Raggio, directora general de la CPM, impulsora y primera directora del programa Jóvenes y Memoria.

Materiales sobre el programa

-> Acá les compartimos las bases 2024

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-> El Programa cumplió 20 años y en el Encuentro de Chapadmalal 2021 se presentó este corto que les compartimos que da cuenta del trabajo de les jóvenes y sus investigaciones.

 

-> ISTOR

En este caso, les presentamos Istor. Se trata de una plataforma de contenidos audiovisuales hechos por jóvenes. Para responder preguntas, para aprender del pasado, para entender el presente, para imaginar el futuro.

Istor una plataforma de las producciones del Programa Jóvenes y memoria, donde las nuevas generaciones se preguntan, indagan, investigan sobre lo que pasó y lo que pasa. Istor es un espacio para mirar, escuchar y pensarnos.

Porque solo sabremos a donde vamos si nos animamos a mirar atrás.

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-> Bibliografia sobre el programa RAGGIO, S. (2017) Transmisión de la memoria: la experiencia en el encuentro con Otros. El largo proceso de institucionalización de la memoria en la escuela. En Revista Aletheia, volumen 7, número 14, abril 2017 

Este artículo caracteriza la experiencia del Programa de Jóvenes y Memoria de la Comisión Provincial por la Memoria como una política de transmisión de la memoria destinada a jóvenes que se viene desplegando desde el año 2002. Para ello, se inscribe el programa en una problematización más amplia del modo en que la escuela participa de los procesos de democratización de la sociedad argentina. En esta línea, se repasan normativas promovidas por distintos gobiernos democráticos respecto al rol de la escuela como agente de transmisión de la memoria. En segundo término, se presenta a la Comisión Provincial por la Memoria como un organismo público que interpela y resignifica al Estado. Asimismo, se reflexiona acerca de la legitimidad y condiciones de la escuela como escenario propicio para la transmisión de la memoria y de generación de experiencias de encuentro con Otros.

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armamos el proyecto

Les acercamos materiales y guías para acompañarles en la elección de aquello que se propondrán investigar.

Hasta mayo podrán completar en el sistema de usuario los campos correspondientes al PROYECTO. Les invitamos a leer los siguientes materiales que les ayudarán con esto

-> Los 3 principios básicos del Programa

-> Guía del Proyecto 

En esta guía les presentamos los campos que deberán completar dentro del Sistema de Usuarios. También desarrollamos algunos de los items en los que explicamos a qué nos referimos con algunos ejes.

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-> ¿Cómo elegir “qué investigar”? Taller para realizar con les jóvenes para definir el tema

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-> Orientaciones para algunas problemáticas del presente

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-> Cartilla Investigar es una Gran Aventura
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