Es lunes, no hay una sola nube en todo el cielo de Chapadmalal y el sol quema.

Cinco escalones y 250 pasos dividen la explanada del hotel 4 del mar. El grupo del Envión del barrio Ejército de los Andes está a mitad de camino. Para llegar hasta acá, viajaron durante 7 horas y recorrieron 635 kilómetros. Estos son los últimos pasos antes de pisar la arena.

En la playa se suman más jóvenes de los enviones de Tres de Febrero, son en total 30 más les coordinadores, muches no conocían el mar. “Y los demás lo conocieron por Jóvenes y Memoria”, aclaran Pamela y Camila.

Pamela y Camila son coordinadoras, para ellas que sostienen la organización en los barrios día a día, la construcción afectiva es un pilar: “Ver la alegría de sus caras cuando pisan el mar y el agua los moja, incluso cuando tragan agua, es un acto de felicidad”.

Desde que participan, acordaron ir rotando los equipos de trabajo para que todes puedan viajar a Chapa. “Es quizá la única posibilidad que tienen de salir del barrio, de conocer el mar. Porque, para muchos, la posibilidad de irse de vacaciones con sus padres no existe”.

Cuando los hoteles de Chapadmalal se construyeron, a 250 pasos del mar, tenían un fin social, encerraban una idea y un proyecto de Estado. En un país donde podamos ser felices, el mar tiene que ser un derecho, a 250 pasos de cualquier barrio.

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