Para Ximena Martel, docente de la EEM 3 de Coronel Pringles, Jóvenes y Memoria fue una manera de trabajar historia reciente en la escuela inscribiéndola en una trama local.
Pringles tiene una larga historia en el Programa. En su primera participación una escuela de esta localidad produjo el documental “Recordar sin temor”, en el cual docentes de la localidad narraban su participación en la delación a monjas y docentes durante la última dictadura militar.
El Programa se fue de a poco instalándose en la localidad. Con ello se fortalecieron las voces de repudio, pero también emergieron lentamente las voces de apoyo.
Jóvenes y Memoria también se fue incorporando a la planificación anual de Ximena en sus clases.
“Me cambió por completo en mi forma de ser docente. El programa viene a recuperar las pedagogías latinoamericanas ocultas, silenciadas, y que de alguna manera nos llevan a ejercer la pedagogía de la pregunta, a sacarnos del círculo de la repetición que es tan difícil de romper, para nosotros los profes, pero también para los jóvenes. La apropiación es una interpelación y sucede una naturalización de preguntarte, de cuestionarte, que te cambia la vida. Es un cambio de perspectiva, un nuevo paradigma”.
“A principio del año empezamos a investigar y, sin darnos cuenta leemos, resumimos, estamos atentos a algo en la tele o en las redes que se vincule, nos hacemos preguntas, nos tratamos, nos destrabamos. Y estamos haciendo todo. Los profes no sentimos que estamos trabajando y los jóvenes no sienten que están haciendo «cosas del cole». Todo sucede natural y ahí estamos rompiendo con la quietud, con la monotonía, con la repetición, con esa educación que nos piensa como objetos y no como sujetos de derechos. Y después de tanto llega Chapa: emoción, ansiedad… Llegó. Llegamos para construir memoria, para que podamos anticiparnos a la historia y elegir el lado correcto de la mecha».

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