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Agustín Curbelo y Nazareno Vargas fueron acribillados hace un año en Merlo, recibieron nueve disparos de balas 9 mm, el mismo calibre que las armas reglamentarias de la Policía. Los familiares y amigos denunciaron, desde los primeros días, que era un caso más de gatillo fácil.

A un año del asesinato, la investigación judicial no tuvo ningún avance significativo. Hay pericias que faltan, testigos que tienen miedo de hablar y un cúmulo de irregularidades que se amontonan desde el primer día cuando la Bonaerense se hizo cargo de la investigación. A un año, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) acompañó a familiares y amigos de los jóvenes que piden justicia por Agustín y Nazareno.

En noviembre pasado, los amigos de Agus y Naza llevaron la historia al encuentro en Chapadmalal de Jóvenes y Memoria. Unos días después, Mariana Sánchez, mamá de Nazareno, participó del Encuentro nacional de familiares víctimas de violencia institucional.

Un año después siguen en las calles reclamando justicia y denunciando la impunidad. “No quiero otra madre en mi lugar, no quiero otra madre llorando abrazada a la ropa de sus hijo”, dice Mariana.

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