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«Les agradezco a ustedes, los jóvenes, que siguen haciendo memoria y que están contando la historia del cementerio de General Lavalle porque están contando también mi historia», señaló Cecilia De Vincenti, hija de Azucena Villaflor, durante el conversatorio. La jornada fue organizada por estudiantes y docentes de esa localidad que, en el marco del programa Jóvenes y Memoria, lograron impulsar la creación de un sitio de memoria en el cementerio, lugar último del cuerpo de Azucena y otras víctimas de los vuelos de la muerte.

Durante este acto, la CPM le entregó a Cecilia los documentos que la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) elaboró sobre mamá.

El 12 de junio de 1977, meses después de la fundación de Madres de Plaza de Mayo, la DIPPBA confeccionó una ficha personal de Azucena Villaflor. La ficha remite, a su vez, a un primer legajo: la denuncia de desaparición, realizada por Azucena, de su hijo Néstor De Vincenti y de la novia Raquel Mangin, secuestrados el 30 de noviembre de 1976.

En esa misma ficha se asentará un legajo del 13 de diciembre de 1977 que da cuenta de la denuncia de Pedro Carmelo De Vicenti, compañero de Azucena, por la detención de su esposa por parte de cuatro personas armadas que se desplazaban en un Ford Falcon.

«Quienes pasamos esto, sabemos lo duro que es tener un desaparecido y no saber qué paso. Con mi mama tengo la suerte de saber qué paso y que los responsables estén presos. Pero sigo luchando por mi hermano y para que todos los militares, civiles y cómplices vayan a la justicia», cerró Cecilia.

Tras el conversatorio con jóvenes y la proyección del trabajo que la EES 1 presentó este año en el encuentro de Jóvenes y Memoria, los participantes recorrieron el cementerio y la tumba donde Azucena estuvo enterrada como NN durante casi 30 años.

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