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“Le pedí muchas veces a la jueza que lo saqué de ahí, yo le entregué a mi hijo para que pague su condena, no para que me lo entreguen en una bolsa negra”, dice Romina, la mamá de Federico, asesinado a puntazos hace un año en el centro cerrado Virrey del Pino.

Romina habla de Marta Pascual, la titular del Juzgado de responsabilidad penal juvenil 2 de Lomas de Zamora, que tenía bajo su tutela a Federico y debía velar por sus derechos mientras cumplía su condena. Fue la jueza que ordenó su traslado al centro cerrado para jóvenes adultos de Virrey del Pino, la que negó cinco veces el pedido de su familia para que vuelva a estar alojado en el Instituto Almafuerte.

La justicia lo encerró y se olvidó, Federico murió a puntazos. Crónica de una muerte anunciada. El 9 de abril de 2018, Federico murió luego de ser agredido por otros jóvenes en el módulo 2. Los jóvenes relataron a las autoridades judiciales que las peleas eran habituales, que existían muchas “facas” en el lugar, que es habitual el consumo de sustancias estupefacientes y que tienen que estar todo el día luchando para preservar su vida, su integridad y sus cosas.

Ese día, el día de la muerte, las autoridades del centro cerrado permitieron la salida conjunta a un espacio común de dos grupos de jóvenes que, desde hacia tiempo, tenían problemas entre sí. Otro elemento que da cuenta de la responsabilidad de los funcionarios y de los agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense es que las cámaras del módulo no registraron los hechos porque habían sido desviadas y estaban enfocando hacia otro lugar.

Actualmente la causa por la muerte de Fernando tiene dos instrucciones: una por los autores inmediatos, otra por las responsabilidades institucionales. “La causa con los pibes avanza, pero la causa por violencia institucional tardó un montón en avanzar porque nos ponían todas las trabas”, resume Romina.

“Federico no fue el primero y no va a ser el último. Cuando estaba mi hijo ese lugar era terrible, no podía ni comer un sanguche en el salón porque estaba todo lleno de ratas y palomas”, recuerda su mamá. La justicia encierra, olvida y oculta. Los pibes mueren.

Hoy, a un año de su muerte, familiares y amigos de Federico realizaron una jornada de protesta. La CPM acompañó la actividad.

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