Mecanismo Local de Prevención de la Tortura de la
Provincia de Buenos Aires (Ley Nacional 26.827)

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La Comisión por la Memoria (CPM) rechaza la decisión de la justicia de otorgar la prisión domiciliaria a Gustavo Demarchi, quien fue condenado a prisión perpetua en diciembre de 2016 por seis crímenes cometidos en 1975, cuando formaba parte de la Concentración Nacional Universitaria (CNU). Como hemos manifestado en reiteradas oportunidades, este tipo de decisiones desconocen los principios de memoria, verdad y justicia que nos honran como sociedad.  

Gustavo Demarchi fue condenado a prisión perpetua en 2016 por seis crímenes cometidos en 1975, cuando era líder de la CNU en Mar del Plata. Fue un fallo histórico porque estos crímenes fueron considerados por la justicia delitos de lesa humanidad. Junto a Demarchi, también fueron condenados Mario Durquet y Fernando Otero, quienes pertenecían a la misma organización de ultraderecha.

Tras el juicio, Demarchi fue encontrado coautor responsable de los homicidios de Enrique Elizagaray, Guillermo Enrique Videla, Jorge Enrique Videla, Jorge Lisandro Videla y Bernardo Goldemberg, la privación ilegítima de la libertad agravada por mediar violencia y el homicidio calificado de María del Carmen “Coca” Maggi, y por el delito de asociación ilícita.

Desde 2017 Demarchi viene pidiendo a la justicia morigeración de pena y arresto domiciliario, argumentando cuestiones de deterioro de su salud y edad avanzada. Finalmente, ayer ese pedido fue concedido por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mar del Plata integrado por los jueces Alfredo Ruíz Paz, Víctor Bianco y Luis Alberto Imas.

La resolución se hará efectiva una vez que Demarchi pueda ingresar al Programa de Asistencia a Personas Bajo Vigilancia Electrónica. De este modo, podrá instalarse en un departamento en el centro marplatense.

Desde la Comisión Provincial por la Memoria rechazamos esta decisión que consideramos una afrenta a las víctimas y sus familiares, pero también a toda la sociedad argentina. Lamentablemente, esta decisión no es aislada sino que se da en un marco generalizado de retroceso judicial por el cual genocidas condenados luego de un justo y debido proceso, acceden a este beneficio.

De este modo, las prisiones domiciliarias son las nuevas modalidades de la impunidad, como lo son también la demora en los procesos y la menor intensidad judicial para investigar y juzgar. Porque, además, en reiterados casos se ha constatado que los inadecuados sistemas de control permiten a los represores circular tranquilamente por las calles y realizar distintas actividades o paseos.

Desde la CPM hacemos público nuestro más enérgico reclamo para que Demarchi vuelva a la cárcel común junto con el resto de los genocidas que gozan de ese privilegio. Los genocidas deben terminar sus días en la cárcel. Los juicios de lesa humanidad deben acelerarse y profundizarse. Instamos a los jueces y fiscales a que sigan el camino que nos honra como sociedad: verdad, justicia y memoria.

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