Trabajamos por la memoria, la igualdad
y la defensa de los derechos humanos

Seleccionar página

En las vísperas del 24 de marzo, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) realizó un acto público en su casa de 54, edificio donde funcionó la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) y hoy sitio de memoria. La actividad, a 43 años del golpe de Estado, vuelve a remarcar la necesidad de condenar las acciones de inteligencia como parte constitutiva del terrorismo de Estado. Además de la muestra museográfica que reconstruye los espacios originales y el modo de funcionamiento de los agentes de la DIPPBA, la CPM reconoció a colectivos de derechos humanos de toda la provincia: “Sobre el dolor, la angustia pero también sobre la esperanza y el sentido de vida, construimos de manera colectiva, desde hace 20 años, un nuevo porvenir”, destacó el presidente del organismo, Adolfo Pérez Esquivel.

Más de 500 de jóvenes de escuelas secundarias, docentes, militantes de los derechos humanos, referentes sociales y sindicales acompañaron el acto público de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) a 43 años del golpe de Estado. “Sólo la memoria compartida nos da pertenencia, porque no hay pueblo sin memoria. Eso es lo que estamos haciendo aquí, con los jóvenes, con las organizaciones, con esta casa y también con este archivo de inteligencia que ya no están más asociados al horror sino a la memoria de las luchas por una patria mejor”, señaló el presidente del organismo, Adolfo Pérez Esquivel, durante la conferencia frente a la fachada de la casa de 54, sede histórica de la CPM.

La casa de 54 Nº 487 de La Plata fue hasta 1998 el lugar de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA); desde este edificio se persiguió y vigiló, durante más de cuatro décadas, a toda la sociedad y, en particular, a quienes creían una amenaza para el orden impuesto y la moral. Ese relato de la persecución fue registrado, fichado y sistematizado.

En 2001, cuando la CPM tomó posesión del inmueble y fue mandatada a conservar y gestionar el archivo de la DIPPBA, comenzó un trabajo de desclasificación que sirvió para entender el contenido del acervo documental y que luego fue, y lo sigue siendo, una prueba fundamental para condenar a los genocidas. El año pasado el TOF 5 de San Martín condenó a prisión perpetua el ex jefe del Destacamento 201 de Inteligencia, Norberto Apa, y el ex jefe del Departamento de Personal G1, Raúl Guillermo Pascual Muñoz, por el asesinato de la militante del PST Ana María Martínez. Un legajo de la DIPPBA sobre el seguimiento a Ana María Martínez fue muy valorado por la querella y los jueces para llegar a esta condena. “Acá vinimos por primera vez el 28 de diciembre de 2015 y supimos del amor que le ponen a las causas, el trabajo con el archivo. Sin el informe de la DIPPBA, que mandó la CPM, hoy no tendríamos esta condena. Durante más de 30 años, esperamos un mínimo de justicia”, dijo Carmen, cuñada de Ana María.

“Para nosotros, este acto pone en valor una lucha que venimos sosteniendo desde hace años: que se reconozca y se juzgue a las acciones de inteligencia como parte constitutivas del terrorismo de Estado”, dijo en esa línea el secretario de la CPM, Roberto Cipriano García. Y agregó: “No sólo es importante avanzar en estos juicios por el rol que tuvieron durante la dictadura militar sino también porque, como es de conocimiento público, aún hoy la inteligencia ilegal degrada el sistema democrático”.

Como parte de la puesta en valor del edificio, se inauguró una muestra museográfica que marca los espacios emblemáticos del lugar como el puesto de vigilancia en la fachada del edificio, los boxes de trabajo de los agentes de la DIPPBA, los ficheros y ordenadores originales. La muestra y los archivos que permanecerán expuestos en la casa de la CPM permiten reconstruir el modo de funcionamiento de la DIPPBA.

Durante el acto, antes de ingresar a recorrer la casa, el organismo reconoció a unos 30 colectivos y organizaciones de derechos humanos de toda la provincia. “El trabajo territorial de la Comisión fue posible porque en cada lugar encontramos aliados. La construcción que hicimos en el territorio la hicimos de manera conjunta, por eso ustedes son parte de la Comisión”, destacó la directora general de la CPM, Sandra Raggio. Y valoró también la presencia de estudiantes secundarias: “Desde el principio, creímos que los y las jóvenes debían ser protagonistas de los procesos de memoria”.

Los integrantes de la CPM Susana Méndez, Ernesto Alonso, Ana Barletta, Víctor Mendibil, Dora Barrancos, Yamila Zavala Rodríguez y Carlos Sánchez Viamonte, junto a Pérez Esquivel, entregaron en mano a cada organización un mosaico con la imagen de la casa de la CPM y una referencia a estos 20 años de lucha compartida. Fueron reconocidos: Linqueños por los derechos humanos, Movimiento independiente derechos humanos de Tres Lomas, Jóvenes y memoria de Bahía Blanca, Tigre, Colón, Mercedes, Ituzaingó y Escobar, la Mesa de la Memoria por la Justicia de San Nicolás, el grupo Memoria Morón, la Asociación Seré por la memoria y la vida, la Asociación por la memoria y los derechos humanos de Pergamino, el Foro por la memoria de San Pedro, la Comision de memoria portuaria de Mar del Plata, la Mutual por la memoria – Sitio de memoria ex CCD Monte Peloni de Olavarría, la Asociación civil Moreno por la memoria de Moreno, el Encuentro por la memoria, la verdad y la justicia de Berazategui, la Comisión de familiares y amigos de los desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado de Las Flores, la Comisión familiares y amigos de Ana María Martínez, el Movimiento por la memoria, la verdad y la justicia de Punta Alta, la Comisión por la memoria Barrio Manuelita de San Miguel, la Comisión por la recuperación de la memoria de Campo de Mayo de San Miguel, el Colectivo Quilmes, memoria, verdad y justicia, la Comisión memoria y justicia de Chacabuco, el sobreviviente, preso en el Conintes, Manuel Gallardo, y el artista Eduardo Gil.

Además de los reconocidos, estuvieron presentes en el acto el secretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, Santiago Cantón, el presidente del CECIM—La Plata, Hugo Roberts, el secretario general y la prosecretaria de Derechos Humanos de la UNLP, Patricio Lorente y Verónica Cruz, el rector de la Universidad de Tierra del Fuego, Ing. Juan Castelucci, y dirigentes de la Asociación Judicial Bonaerense.

Tras la entrega del reconocimiento, los integrantes de la CPM abrieron las puertas de la casa para que el público pudiera recorrer la muestra interactiva. La fachada está recubierta por una emblemática fotografía de Eduardo Gil, retrato de la tercera marcha de la resistencia que se realizó el 23 septiembre de 1983. “Es una gratificación encontrar que la obra de uno excede el mundo acotado de las salas de arte. Para mí es completar un ciclo, hacer que mi registro sirva para que las nuevas generaciones no sean privadas por la memoria”, reflexionó Eduardo Gil.

“Estuvimos en el primer encuentro de Jóvenes y Memoria con una escuela del puerto de Mar del Plata. En ese momento, sentíamos la necesidad de tener una institución que nos pudiera respaldar y la Comisión nos permitió construir memoria con las nuevas generaciones desde una base sólida y no sobre impulsos personales”, recuerda Raúl Aimar, docente de Mar del Plata. Raúl vino acompañando a referentes de la Comisión memoria portuaria; un trabajo realizado también en Jóvenes y Memoria en 2008 contó la historia de las y los 40 trabajadores del puerto desaparecidos durante el terrorismo de Estado.

Anabel Longinotti, de la Mesa por la memoria San Nicolás, tenía 15 años en 1976, era integrante de un centro de estudiantes secundario y fue secuestrada por el Ejército junto a su hermana y su papá. “La Comisión siempre estuvo dispuesta a comprometerse con la memoria y la defensa de los derechos humanos. Ese trabajo para nosotros es muy valioso”, dijo. Y recordó un primer encuentro: “Estaba todavía latente la crisis del 2001, todo se venía abajo y, sin embargo, íbamos con un grupito a presentar un proyecto a Jóvenes y Memoria, sentíamos que teníamos un lugar”.

La Mesa por la memoria, verdad y justicia de San Pedro se creó, primero, como foro hace 19 años. Un año antes se había creado la Comisión: “Sentimos que teníamos que estar en eso que empezaba y para nosotros fue muy importante porque el tema de los derechos humanos y los desaparecidos no estaba instalado en la comunidad de San Pedro”.

Desde el territorio, desde sus propios recorridos, cada uno de estos colectivos y organizaciones no sólo es una referencia para el trabajo diario; en cada una de esas localidades, el trabajo de estos organismos permitió que, durante años, la transmisión de la memoria ampliara el círculo de los que recuerdan.

“El arma más peligrosa del enemigo fue el ocultamiento de la historia”, dijo Manuel Gallardo, sobreviviente del plan Conintes. Cada 24 de marzo se refuerza ese compromiso de jóvenes, docentes, militantes sociales para que no se oculte y niegue la historia de lo que pasó y las violaciones a los derechos humanos que persisten en el presente.

Share This
X