A poco más de un mes de cumplirse 50° aniversario del golpe, la Comisión por la Memoria (CPM) organizó el segundo encuentro provincial de organizaciones y  colectivos de memoria de la provincia de Buenos Aires. Durante dos jornadas de intenso intercambio, referentes de más de 40 organizaciones se juntaron para proyectar las líneas de trabajo y pensar este aniversario como un puente para discutir la agenda del presente en un contexto de grave retroceso de las políticas de memoria y de cercenamiento de los derechos de las grandes mayorías. Durante el encuentro, se realizaron talleres, un conversatorio sobre juventudes y se presentaron iniciativas para desarrollar conjuntamente. 

La conmemoración de los 50 años del golpe de Estado en el país ocurre bajo el signo de un Gobierno nacional que por un lado habilita y celebra la emergencia de discursos negacionistas y por otro lado impulsa medidas que generan un grave retroceso en materia de derechos. Esto implica poner en riesgo principios básicos de la disidencia y la convivencia democrática, camino que recorrió el pueblo argentino desde 1983.

En ese contexto desafiante, cuando las políticas de memoria y derechos humanos son atacadas cotidianamente, más de 40 organizaciones y colectivos de memoria de Buenos Aires participaron del 2° encuentro provincial, impulsado por la Comisión Provincial por la Memoria, para pensar qué hacer en esta conmemoración.

“Contra las posiciones neofascistas que encuentran rápidamente aliados no nos van a sacar del lugar de seguir apostando al optimismo de la voluntad. No hay evocación posible sin la necesidad y la obligación de reponer las exigencias del presente. Son las cuestiones acuciantes del presente las que nos llevan a pensar qué pasó, y también las que nos hacen preguntas incómodas”, sostuvo la presidente de la CPM, Dora Barrancos, durante la apertura del 2° encuentro provincial de organizaciones de memoria.

Además de la presidenta Dora Barrancos, participaron del encuentro los integrantes de la CPM Elsa Pavón, Guillermo Torremare, Víctor Mendibil, el padre Miguel “Pancho” Velo, Ana Barletta, el secretario ejecutivo Roberto Cipriano García, y la directora general de áreas Sandra Raggio.

Durante las dos jornadas las y los asistentes al encuentro pudieron compartir las experiencias locales de trabajos de cada organización en las escuelas, los barrios, las plazas y los sitios de memoria.

“El desafío es ampliar las bases de la convocatoria, invitar a la mayor cantidad de gente posible porque estos 50 años nos atraviesan a todos. Nosotros lo hacemos desde lo artístico a través de la técnica del bordado y con la participación de todas las personas que quieran participar”, señala Alejandra Maratea del colectivo “Bordando memorias, entretejiendo sueños”, que vienen realizando encuentros en las plazas del Partido de la Costa para intervenir banderines con mensajes y nombres que remiten a la historia local y que, para el acto del 24 de marzo, quedarán enhebrados en una única bandera.

Sobre el sentido y las herramientas con las que se siguen construyendo las memorias con perspectiva de derechos, Anabel Longinotti de la Mesa de la memoria de San Nicolás señala: “los 50 años deben ser una oportunidad para preguntar hoy cómo viven los ciudadanos, los jóvenes, los jubilados, los que trabajan y los que se quedaron sin trabajo, para reponer que en ese momento también se luchaba para que todos tengamos una vida más digna y ese es un puente que tenemos con lo que nos pasa hoy”. Y agrega: “Conocer lo que la dictadura hizo es construir la historia en un proceso de continuidad, los pueblos necesitan de esa historicidad para conocerse a sí mismo”.

Este es el segundo encuentro luego del que se realizó en noviembre del año pasado, en aquellas jornadas de discusión se expresó un desafío sobre el trabajo de cada organización: ¿cómo convocar a las y los jóvenes?. Para retomar esa pregunta, se realizó el conversatorio “Las juventudes en los 50 años” con la coordinación de Sandra Raggio y la participación de las investigadoras y voluntarias del programa Jóvenes y Memoria de la CPM, Julia Battista y Luciana González Cabrera.

“Queremos hablar de juventudes en plural para no caer en lecturas trágicas o románticas, no todos los jóvenes son apáticos y negacionistas ni todos los jóvenes son militantes de los derechos humanos. Trabajar con las juventudes implica reconocer esa identidad heterogénea, dinámica, inserta en una realidad social y económica también cambiante”, anticiparon las investigadoras. “En ese sentido, creemos, que es necesario habilitar y escuchar las motivaciones de los jóvenes para ampliar los horizontes de futuro, más aún en un presente tan saturado y agotado. Tenemos que pensar los procesos de memoria como prácticas participativas que incluyan sus voces y sus deseos”, concluyeron.

En sus investigaciones sobre Jóvenes y Memoria, Battista y González Cabrera entrevistaron a decenas de jóvenes que participan del programa, y destacaron tres rasgos centrales de las prácticas de memoria que ocurren allí: la sensibilidad para sentirse interpelados emocionalmente por las historias de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar pero también en democracia, la socialización con otros jóvenes y la posibilidad de ser escuchados como protagonistas de nuevas formas de participación en la vida pública de sus comunidades.

A casi un mes del 50° aniversario del golpe, y mientras se prepara la conmemoración en cada comunidad y distintas acciones comunes, este colectivo de organizaciones de memoria se fortalece como un espacio de formación y acción contra el negacionismo y por una democracia con plena vigencia de los derechos humanos.

Share This