La propuesta, que se articula junto a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP, se presentó en el marco de las jornadas “Las memorias locales en la disputa por la democracia”. La diplomatura surge de la experiencia del programa Jóvenes y Memoria, que la Comisión Provincial por la Memoria realiza desde el 2002, y busca generar un espacio de formación para docentes y activistas en derechos humanos, inscripto en una perspectiva crítica, que no sólo pretende poner en común conocimientos sino producirlos a partir de la praxis de los sujetos involucrados en las comunidades.  

Más de 140 educadores y activistas de derechos humanos de toda la provincia de Buenos Aires participaron del acto de lanzamiento de la Diplomatura en pedagogía de la memoria y derechos, que coordinarán la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) y la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FaHCE) de la Universidad Nacional de La Plata.

La diplomatura surge a partir de la trayectoria del programa Jóvenes y Memoria, una experiencia pedagógica que la CPM desarrolla desde hace más de dos décadas bajo la premisa de incorporar a las nuevas generaciones a los procesos de construcción de memorias y de defensa de los derechos humanos. La experiencia se centra en la producción de conocimiento situado, desde los territorios, en clave intergeneracional. 

De la mesa de apertura participaron la vicepresidenta de la CPM Ana Barletta, el secretario ejecutivo Roberto Cipriano García y Gonzalo Conte ambos integrantes del organismo y la senadora Maria Reigada, presidenta de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Técnica de dicho cuerpo. 

Luego la directora general Sandra Raggio, el vicedecano de la FaHCE Martín Legarralde y la directora del programa Jóvenes y Memoria María Elena Saraví que coordino la mesa, pesentaron la iniciativa de formación que inscribirá aspirantes a partir del mes de abril. El cierre estuvo a cargo de la socióloga e investigadora Elizabeth Jelin.

Tras un breve repaso histórico a lo largo de estas cuatro décadas desde la recuperación democrática y a modo de apertura Roberto Cipriano García planteó el espacio de la diplomatura como “una herramienta más en la disputa de sentido que damos en la sociedad. Las memorias locales son donde se consolida la resistencia y en esta articulación nos interesa recolectar esas luchas y subir un escalón para fortalecer ideas y argumentos”. 

Por su parte, Gonzalo Conte coincidió en que los y las docentes, educadores, integrantes de sitios de memoria, trabajadores y representantes de áreas de derechos humanos de diversos municipios de la provincia que integraban el público son “los constructores de una complejidad enorme a resolver. Seguir aprendiendo es el camino y nos da la posibilidad de entender nuestro pasado, seguir conviviendo con él y que eso sea un faro para lo que viene por delante”. 

La senadora María Reigada sumó su experiencia actual desde la Legislatura pero también su recorrido con SUTEBA. “Estamos en una situación muy compleja y ante la conflictividad la sociedad tiende a derechizarse. La pedagogía se vuelve cada vez más importante, trabajar el tema de los derechos humanos es seguir profundizando la democracia”, aseguró. 

Ana Barletta retomó el vínculo entre la CPM y la universidad, el antecedente de la Maestría en historia y memoria y la experiencia de trabajo conjunto. “El imperativo de entramar pasado y presente parece sencillo, pero no lo es.  En ese entramar una de las cuestiones que estuvo presente siempre en la comisión fue el vínculo con la investigación y la producción de conocimiento, y esta nueva iniciativa nos despliega en un espacio de diálogo con todos los actores de la memoria que son centrales para esa tarea”. 

Tras las palabras de apertura, en la mesa de presentación del diploma, el vicedecano Martín Legarralde reconoció esta diplomatura como un “paso cualitativo más de la universidad con los distintos territorios, un modo de ampliar y profundizar los vínculos. Encarar este desafío es oportuno y necesario.  La diplomatura implica un ida y vuelta con más actores y ojalá sea una oportunidad para consolidar los vínculos entre los espacios y territorios”. 

Luego la directora general de la CPM Sandra Raggio repasó la trayectoria del programa Jovenes y memoria, para dar cuenta de esta nueva iniciativa: “Jovenes y memoria ha sido una experiencia pedagógica que cuestiona la idea de transmision cómo transferencia de conocimiento como en torno al pasada para garantizar la no repeticion. Sino como una experiencia que se constituye en el encuentro entre generaciones, conectando el pasado con el presente”. Y agregó: “La propuesta de esta diplomatura es generar un espacio de reflexión y de sistematización de esa experiencia pedagógica en el marco de un trayecto formativo, porque esas experiencias han consolidado conocimiento”.

La diplomatura, que se cursará de manera virtual, consta de 6 módulos de 24 horas cada uno, más un taller para la elaboración del trabajo final. Entre los contenidos del trayecto formativo, se abordarán aspectos conceptuales sobre historia, memoria social y derechos humanos, la historia de la memoria y las políticas de institucionalización, la pedagogía de la memoria, los problemas y dilemas de la representación, y los sitios de memoria.

Cabe destacar que este trayecto formativo se inscribe en una larga experiencia de investigación y formación de la CPM y que, actualmente, se está realizando junto a la Universidad Nacional de Quilmes la segunda cohorte del Diploma de extensión Diseño institucional y gestión de sitios de memoria.

En el cierre Elizabet Jelin  hizo una revisión sobre el concepto de transmisión y la necesidad de cambiar esa noción respecto de cómo se trabaja la memoria. “Frente a esa idea tan arraigada de transmisión lo que encontramos son desobediencias, resistencias, la tensión entre contar y preguntar”. La investigadora propuso también pensar qué hay detrás de la idea de derechos humanos y su reclamo y trabajar con el concepto de responsabilidades: “Elaborar una nueva noción de responsabilidad social que nos saque del lugar de ciudadanos atomizados, del reclamo al estado como única propuesta y que nos permita también una convivialidad distinta, más solidaria y contemplativa con los otros”. 

La presentación del nuevo diploma se realizó en el marco de las jornadas “Las memorias locales en la disputa de la democracia”, que continúan el sábado con la presentación del Registro de violencia genocida en la provincia de Buenos Aires, con la participación de Ludmila Da Silva Catela.

Share This