Mecanismo Local de Prevención de la Tortura de la
Provincia de Buenos Aires (Ley Nacional 26.827)

Ocho mil jóvenes de un centenar de municipios bonaerenses y de otras provincias participaron del XX encuentro de Jóvenes y Memoria que, tras la pandemia, volvió a realizarse en el complejo turístico de Chapadmalal. Como ocurre en cada encuentro, las nuevas generaciones ocupan el centro de la discusión y acción política; desde sus propias vivencias, conquistas y pesares, construyen su agenda de la democracia: una democracia que sueñan con más igualdad y justicia. A 20 años de su creación, el programa de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) sigue consolidándose en las escuelas y organizaciones territoriales, construye lazos en las comunidades y se expande a otras provincias.  

“Estamos acá para romper con esa percepción individualista y dar paso a la comunidad que transformará el mundo en un lugar respetuoso e igualitario, donde todes tengamos igualdad de oportunidades. Les jóvenes tenemos el poder de construir, transformar, sembrar empatía y amor con la acción política: somos la lucha y las ganas de cambiarlo todo”, dijeron les jóvenes en uno de los manifiestos que se escribieron durante estos 24 días de encuentro.

Ocho mil jóvenes de más de 100 municipios bonaerenses y de otras provincias participaron del XX encuentro de cierre de Jóvenes y Memoria que, tras un año y medio de pandemia, volvió a realizarse en el complejo turístico de Chapadamalal como se hace desde el 2002. Este encuentro, especial por los 20 años, incluyó una tanda con la presencia de escuelas de otras provincias donde el programa se replicó durante estos años y otra compuesta íntegramente por las organizaciones que forman parte de la red Lxs Chicxs del Pueblo.

“Cuando empezamos hace 20 años teníamos la convicción de que, cuando pensábamos la transmisión de la memoria, cuando pensábamos en los jóvenes en los procesos de defensa de los derechos humanos, no tenía que ver con enseñarles cosas, decirle lo que pensábamos del mundo, sino abrirnos a sus preguntas, relatos, vivencias y padeceres, y que ellos y ellas pudieran decir qué de todo lo que tienen quieren seguir teniendo y qué de todo lo que falta consideran que se lo merecen. Porque nosotros sabemos que lo que garantiza el bienestar es el acceso a derechos  y los derechos están ligados con las mayorías, con el pueblo que reclama por sus derechos, no con los individuos que sólo pretenden mejorar sus posiciones”, expresó la directora general de la CPM e impulsora del programa, Sandra Raggio.

Desde el primer encuentro en 2002 hasta esta 20ª convocatoria, pasaron por el programa de la CPM 200 mil jóvenes y 22.500 educadores de los 135 municipios de la provincia de Buenos Aires. Una política pública en educación y derechos humanos que tiene 20 años y que convierten a Jóvenes y Memoria en una experiencia inédita en América Latina. La magnitud y la vigencia de cada nueva convocatoria año tras año tiene varias razones, una de ellas es el compromiso y la creencia en este programa por parte de los y las docentes.

“A pesar de las gestiones de gobierno, la Comisión mantuvo su autonomía y esa autonomía nos permitió la continuidad de las políticas públicas, cosa que no pasa en la Argentina, que estemos cumpliendo 20 años de Jóvenes y Memoria tiene, además del mérito de la continuidad, la posibilidad de construir una política pública destinada a transformar  la realidad. Este programa es la prueba de la necesidad de construir política pública para todes, porque acá vienen pibes de todos los barrios, no importa la condición social, económica y política, acá están todes les que tienen ganas de estar”, destacó el secretario de la CPM Roberto Cipriano García.

Ese trabajo continuado permitió también que, en este tiempo, Jóvenes y Memoria se institucionalice en las escuelas secundarias, el programa se hizo parte del diseño y la estrategia curricular de esas instituciones. Para reconocer esa trayectoria y conmemorar  los 20 años, la CPM homenajeó con un cerámico, pintado por el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, a los establecimientos educativos que tiene 15 o más años de participación en el programa: las secundarias N° 1 de Carlos Casares, 3 de Adolfo Gonzales Chaves, 2 de Quilmes, 20 de General San Martín, 1 de Las Flores, 11 y 31 de Morón, 14 de Esteban Echeverría, 1 de Mercedes, 8 de Tigre, 4 de Coronel Suárez y 2 de Saladillo, la escuela media N° 7 de Berazategui, la escuela nacional Ernesto Sábato de Tandil, la Escuela Normal Superior de Bahía Blanca, la Escuela Cooperativa Amuyen de General Pueyrredon, los institutos Juan Anchorena de Pergamino y Pedro Díaz Pumará de Benito Juárez y la Extensión 2040 de Lomas de Zamora, una escuela en contexto de encierro.

“Jóvenes y Memoria es la certeza de otra forma de hacer escuela, de pensar otro vínculo con los pibes, con la historia y con la memoria. Y es una transformación personal y profundamente conmovedora. Ivana, la profesora que inició este camino en la escuela, nos decía que de Jóvenes y Memoria aprendí, experimenté, construí y crecí como mujer, docente, ciudadana y sujeta política”, dijo Florencia Suárez de la secundaria 2 de Saladillo. “Chapa está cuando denunciamos que la policía mata a nuestros pibes, cuando un femicida nos quita una piba; Chapa está cuando nos preguntamos por la memoria y cómo se construye; Chapa está también en la alegría, en la sonrisa; Chapa está siempre, todos los días desde hace un montón de años y a Chapa vamos a seguir viniendo hasta que nos dé la cuerpa, hasta que nos dé la vida, hasta que sea el momento. Chapa es eterno, va a estar siempre en el corazón de todes”, agregó Tamara Sotelo de la 11 de Morón.

Otra marca de estos 20 años es la promoción de Jóvenes y Memoria en otras provincias: con intermitencias y dificultades, el programa ya se replicó en diez provincias. Durante la tanda federal de este XX encuentro, estuvieron presentes escuelas de Santiago del Estero que volvieron a Chapadmalal después de siete años, de San Juan donde el programa se está realizando por primera vez, de Rosario que participa desde el 2013 y de Ciudad Autónoma de Buenos Aires que está cumpliendo ahora sus primeros diez años.

Este año, por primera vez, Jóvenes y Memoria tuvo una tanda organizada junto a Lxs Chicxs del Pueblo. Casi 900 niños, niñas y adolescentes de 60 organizaciones de Buenos Aires, San Luis, Chaco y Santa Fe que forman parte de esta red hogares y misiones pasaron tres días por Chapadmalal. Muchas de estas organizaciones tenían presencia en el programa desde hace ya varios años.

La participación de las organizaciones sociales, políticas y culturales fue una de las grandes transformaciones de estos 20 años de Jóvenes y Memoria: participaron de manera masiva por primera vez en el año 2011 y desde entonces su presencia fue creciendo; en el XX encuentro, fueron 210 grupos de organizaciones territoriales de la provincia de Buenos Aires.

“Para ser feliz tenemos que compartir la vida con el otro y con nuestro pueblo, tenemos que generar un nuevo pacto social de derecho e igualdad para todos y todas”, dijo el presidente de la CPM y Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel al comienzo de este encuentro.

Además de Pérez Esquivel, entre los y las integrantes de la CPM, estuvieron presentes Víctor De Gennaro, Yamila Zavala Rodríguez, Víctor Mendibil y la recientemente incorporada Laura Ginsberg. Además, pasaron por el encuentro el Consejero general de cultura y educación bonaerense Marcelo Zarlenga, la sobreviviente de la Noche de los Lápices Emilce Moler y Sandra y Verónica, las madres de Ezequiel Corbalán y Ulises Rial, los jóvenes asesinados por la Policía Bonaerense el 1° de junio del 2020 en San Nicolás.

“Acá estamos, acá seguimos, contra todo pronóstico, estamos juntes en esta heterogénea unidad de rostros y voces, luchando por la memoria, la verdad y la justicia, que nos invitan año tras año a estar juntes otra vez”, prometen les jóvenes que piensan ya en el próximo año, en lo que será la convocatoria 21.

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